Se estrena mañana “La panelista. El circo de la realidad”, comedia policial que pinta con notable acidez las internas de un programa de chimentos. ¿Cabe aquí el clásico anuncio “Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad”? Responde el director Maxi Gutiérrez: “Sí, más que nunca. De todos modos, ¿para qué mentir?, cada personaje de la película está inspirado en alguien reconocible del mundo de la televisión”. Dialogamos con él:
Periodista: Usted conoce muy bien ese mundo...
Maxi Gutiérrez: Yo era redactor publicitario. Entré a Telefé en los ’90 de la mano de Sergio Ramírez, uno de los mejores productores que dio la tevé argentina, un verdadero Rolling Stone del medio, siempre al frente de programas de gran audiencia. Empecé con Nico Repetto, produciendo, luego editando y guionando segmentos que hacían Campi, Posca, Cedrón, Laura Oliva y otros, provenientes del under porteño. Con ellos y con Pablo Codevilla fui aprendiendo la dirección de actores. Más adelante, con “Naranja y media”, viendo que se podía tener un estilo propio, confirmé que mi deseo era dirigir actores y contar historias.
P.: Pero dirigió de todo: “Buenos vecinos”, “Kachorra”, “Gran Hermano”, “Tribuna caliente”, “Pecados capitales”, también “Refugiados”, para las Naciones Unidas.
M.G.: Todas buenas experiencias. Me gusta la televisión, me gusta hacerla. Soy un gran admirador del ingenio televisivo. Y del vivo, ese bonus de adrenalina que solo allí se consigue. Tener la precisión para apretar un botón del switcher y capturar un gesto en el momento justo, es algo espectacular. En “Operación Triunfo”, además de ponchar los momentos de la casa, me tocó cubrir la gira por el interior del país. Ver a la gente recibir a esos chicos como si fueran Los Beatles me voló la cabeza. Armé un guión de documental y busqué narrar todo eso de modo cinematográfico, con momentos que se iban del tono del programa. Esa fue mi primera película. Al canal le gustó y la puso al aire.
P.: También hizo “El vagoneta”, la primera serie web de la Argentina.
M.G.: Que derivó en mi segunda película, “El vagoneta en el mundo del cine”. Con las series web pude empoderarme como narrador. No había precedentes, ni referencias, era todo descubrimiento, nadie me decía lo que se podía decir, o no. Con esa, “La pareja del Mundial” y “Vera Blum” inventé mis propias reglas, encontré un lenguaje, y convencí a un productor para llevar una serie web al cine, ¡y le fue bien!
P.: El vagoneta y la panelista tienen algo en común...
M.G.: Él pone un cartel de publicidad en la terraza para no trabajar más y que “labure” el cartel. Ella se hace de una noticia que podría llevarla a otro nivel en su trabajo. Ambos sueñan con cambiar su realidad a partir de una circunstancia y lo dan todo para lograr ese propósito, a pesar de sus limitaciones, y de los obstáculos que van encontrando.
P.: ¿Cómo nació “La panelista”?
M.G.: Tuve la idea de analizar el escándalo como estructura dramática. A partir de uno bastante reciente que se dio en la televisión, noté que el formato “escándalo” arranca por el tercer acto (el desenlace), sigue por el primero (la introducción) y termina en el segundo (el nudo), yéndose luego en un fade out infinito hasta desaparecer. Me entusiasmó retratar el tiempo de vida de un escándalo.
P.: Y a los intérpretes, casi todos comediantes populares, ¿cómo los entusiasmó para representar personajes que pueden parecer cínicos y antipáticos? Algunos ilustran casi literalmente el famoso dicho “Estos por un punto de rating son capaces de matar a la madre”...
M.G.: En la televisión el rating es el corazón del negocio, el propósito. Todos tenemos un propósito, y realmente no creo que matar a alguien para conseguir un propósito sea algo exclusivo de la gente que trabaja en la televisión. Acá y en el resto del mundo la conducta humana es igual. Honestamente, yo haría cualquier programa, basta con que tenga un formato coherente. Mi único límite es no ofender a alguien con la opinión que se pueda emitir desde ese programa. En cuanto a los intérpretes (Florencia Peña, Favio Posca, Soledad Silveyra, Campi, Laura Cymer, José Luis Gioia, Diego Reinhold, Gonzalo Valenzuela, Diego Muñoz, Daniela Ramírez), supongo que los convenció el libro. Todos me transmitieron su aprobación tras la lectura. Había una sensación reconocida, una mirada colectiva. Todos sabíamos de lo que estábamos hablando, teníamos las referencias claras y nos divirtió la idea. Durante el rodaje era habitual citar frases célebres de la tele, o recordar momentos, y algo quedaba volcado en la película. Una frase, una mirada, una idea.
P.: Siendo así, ¿cómo espera que reaccionen los programas televisivos?
M.G.: De la mejor manera. ¿A quién de la televisión no le gusta que hablen de él? Tengo expectativas de un buen recibimiento, creo que a esta altura de la realidad que vivimos ya deberíamos darnos el permiso de reírnos de nosotros mismos.
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