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12 de diciembre 2006 - 00:00

Tenor huye de escena en función de La Scala

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Enojado por los silbidos del público, el tenor Roberto Alagna, que representaba a Radamés (el protagonista masculino de la «Aída» de Verdi) se fue del escenario; su sustituto salió «al toro» en vaqueros y remera negra.
Roma (El Mundo, EFE, DPA) El emblemático teatro de La Scala de Milán vivió una insólita representación de la ópera «Aida», después de que uno de los tenores, presa de la ira al ser silbado por parte del público, abandonara el escenario y su sustituto tuviese que salir vestido con jeans y remera negra.

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Todo se produjo anteanoche en la primera representación ante el público de la «Aída» de Verdi, con régie de Franco Zeffirelli, tras la inauguración, el pasado jueves, de la temporada de ópera de La Scala.

El tenor Roberto Alagna, en el papel de Radamés, el héroe masculino de la ópera, se retiró del escenario justo después del aria «Celeste Aida», al ser abucheado por una parte de los presentes ubicados en los asientos del piso más alto. La «huida» de Radamés supuso que la mezzosoprano Ildiko Komlosi cantara «un dueto sola», según señaló ella misma posteriormente.

Sin embargo, la música no paró, y se produjo la entrada en escena de Antonello Palombi, componente del segundo cuadro de la ópera que, a causa del apuro, retomó el papel de Radamés en vaqueros y remera, mientras aún resonaban los gritos de «¡Vergüenza!» surgidos desde el paraíso contra Alagna.

Tras la pausa, Palombi tuvo tiempo de cambiarse y salió a escena con el traje que exigía su personaje.

La representación de «Aida» siguió adelanteentre aplausos, algunos silbidos y un público más que perplejo, que al final de la ópera aplaudió durante nueve minutos.

Una vez acabado el entreacto, el superintendente Stephaner Lisser compareció en escena para manifestar «el pesar» del teatro por lo sucedido y dar las gracias a Palombi, que tuvo que salir a cantar sin la preparación previa y sin esperarlo.

Alagna, que puede hacer frente a una sanción por lo sucedido y abandonó La Scala tras hablar con Lisser, señaló a los medios locales que ha cantado en todo el mundo y ha tenido éxito, pero que ante el público que lo abucheó le parecía estar «fuera del mundo». «El público de verdad, el que tiene fuego, sangre, ése no estaba», añadió.

La puesta en escena de Zeffirelli fue muy celebrada al inicio de la temporada la semana pasada, aunque ya entonces se escucharon los primeros abucheos para Alagna. El tenor y su esposa, la soprano rumana Angela Gheorghiu, se están convirtiendo en una pareja famosa por sus desplantes. En 2003, Gheorghiu se fue tras el primer ensayo de «La Traviata» en Madrid porque el montaje le resultaba «vomitivo». La Gheorghiu, arquetipo de la diva caprichosa a la vieja usanza, había dado ya portazos a la ápera de Lisboa, a la de Roma y al Metropolitan de Nueva York al negarse a interpretar el personaje de Violetta Valery como concebían los diferentes directores.

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