La escenografía montada con plantas y plumas y los instrumentos acomodados sobre el escenario del Teatro ND Ateneo anunciaban de manera más que concreta el show que llegaba: Tonolec estaba en la Ciudad.
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Entonces, Charo Bogarín y Diego Pérez subieron al escenario para inaugurar un recital que duró más de dos horas y que abrió con "Qué he sacado con quererte", de Violeta Parra. Esta vez, en versión acústica, con motivo de la presentación de su primer DVD.
Ya no hace falta decir quiénes son o qué hacen los Tonolec pero, sintéticamente, puede nombrarse lo tradicional y lo innovador; lo ancestral y lo moderno; folklore, electrónica y un distintivo y único aporte de música toba.
"Para nosotros esta noche es muy especial y homenajearemos a grandes autores de Latinoamérica", dijo Charo. Entonces, entre bombos, sikus, charangos, guitarras y sonajeros de pezuñas, la calle Paraguay cantó la "Zamba para olvidar" y "Antiguo dueño de las flechas".
Ella estuvo a cargo de la voz, el charango, la percusión y el violín toba. Él, del piano, la guitarra, el moxeño y los coros. Los acompañaron Nuria Martínez en vientos andinos, Lorena Rojas en coros, Claudio Solino en contrabajo, Emiliano Khayat en piano y acordeón, Lucas Helguero en percusión y Pablo Belmes en semillas.
Esta fusión que siempre apuesta a más (y, a juzgar por los resultados, gana) se animó también a invitar al show a un folklorista de pura cepa. Y sin prejuicios, dos generaciones y dos estilos se unieron. Ramón Ayala, guitarra en mano interpretó junto a ellos "El cosechero", "La voz del monte" y "El Mensú".
Al momento de "Cinco siglos igual", de León Gieco, señaló: "Es muy importante que esta historia que está contada en castellano también esté en lengua aborigen". Acto seguido, sonó la obra que reivindica a los pueblos originarios mezclando el español y la lengua qom. Mientras tanto, algunos en la platea recordaban, casi al pasar, que tiempo atrás esa comunidad acampó a pocas cuadras del teatro en reclamo de sus tierras.
"Ay, corazoncito" desató las palmas y la euforia de un público al que la cantante, meses atrás, describió ante este medio como "fans militantes". Lo mismo sucedió con su versión de "Duerme negrito", que recibió la ovación de los presentes en éste que fue su "estreno en Buenos Aires".
El largo camino recorrido por Tonolec desde el año 2005, cuando lanzaron su primer disco, se nota cada vez más. Y su huella, ya consolidada, es una bisagra en la música argentina de los últimos años. Su propuesta sonora y escénica trascendió el mundo del folklore y el de la electrónica. Bienvenida su fusión y su invitación artística a arriesgarse a más.
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