La mayoría de los teatros del denominado circuito off han sido inscriptos bajo la denominación «Club de teatro» ( concebido como un club social y deportivo con un anexo teatro habilitado para ofrecer cinco funciones al año), o ni siquiera están registrados, ya que la figura de «teatro independiente» fue eliminada del Código de edificación, hace ya varios años.
Fue una medida que pasó inadvertida y que, según sospechan hoy los teatristas porteños agrupados en el Movimiento del teatro independiente ( creado a raíz de la clausura de la sala Belisario y del Teatro Concert), probablemente obedezca a intereses inmobiliarios.
Son muchos los casos de salas que años atrás pidieron su habilitación sin recibir ningún tipo de respuesta o siquiera la visita de algún inspector. Por lo tanto no es aventurado suponer que si cada una de estas salas (alrededor de un centenar) hubiera esperado dicha aprobación para abrir sus puertas hoy casi no habría teatro independiente en Buenos Aires.
Antes de esa fecha sólo podrán abrir sus puertas provisionalmente aquellas que cumplan
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