8 de noviembre 2007 - 00:00

Un vano intento de emular a Carpenter

Aunque filma bien y su remake busca asustar con altas dosisde violencia (sobre todo en la segunda parte), el cantanteheavy metal Rob Zombie debió haber dejado el guión enmanos de alguien con oficio.
Aunque filma bien y su remake busca asustar con altas dosis de violencia (sobre todo en la segunda parte), el cantante heavy metal Rob Zombie debió haber dejado el guión en manos de alguien con oficio.
«Halloween» (EE.UU., 2007, habl. en inglés). Dir.: R. Zombie. Int.: M. McDowell, B. Dourif, T. Mane, S. Moon Zombie, W. Forsythe, S. Taylor-Compton, D. Harris.

"Halloween", la obra maestra de John Carpenter, era un ejercicio de estilo en terror minimalista concebido para que el espectador vaya percibiendo paulatinamente que el loco que mata gente con un cuchillo de cocina, en realidad es una visión del mal en estado puro, absolutamente sobrenatural.

Si bien se puede esperar cualquier cosa de los subproductos de «Halloween», se sobreentiende que un remake del clásico de Carpenter va a aprovechar los puntos fuertes del concepto original, que es lo que hace que la franquicia haya sido tan taquillera y perdurable a través de los años. Pero Rob Zombie, cantante heavy metal y ahora también director y guionista, tuvo una idea distinta: en su afán por homenajear una de sus películas favoritas se olvidó de que, en aquélla, a Michael Myers lo llamaban «la silueta» y que su psiquiatra, el Dr. Loomis (Donald Pleasence) directamente no lo consideraba un ser humano, y se refería a él como «eso».

Así que Zombie convirtió toda la primera mitad de esta nueva «Halloween» en una especie de estudio biográfico del pequeño Myers, que intenta humanizarlo contando los abusos que convirtieron al niño de un tranquilo pueblo de Illinois en un monstruo capaz de matar a toda su familia sin pestañear. En el film de 1978, la matanza original del pequeño Michael ocupaba apenas unos minutos de metraje. Ahora las andanzas del pequeño demonio ocupan media película, mostrando a un padrastro malo (William Forsythe en una personificación realmente desagradable) y una madre y hermanas descocadas, pensadas para darle luego ese odio por los adolescentes que tienen sexo descontrolado en la Noche de Brujas (recurso que sirve de paso para inventarle a la fuerza un papel desnudista a la mujer de Rob, Sheri Moon Zombie).

Esta primera mitad de la película no es en sí terrorífica, pero está llena de escenas de sexo y violencia muy bien filmadas aunque nada bien escritas. Los diálogos del guión de Rob Zombie explican cada cosa como subestimando al espectador, y no hay ningún elemento que deje de estar discutido por los personajes tres veces más de lo que hace falta. Lo mejor de este primer segmento es conocer la biografía del Dr. Loomis (ahora interpretado por un solvente Malcom McDowell), más alguna pequeña travesura como el asesinato de una enfermera maligna interpretada por Sybil Danning (hay varios cameos por el estilo, incluyendo a Richard Lynch, Udo Kier y hasta Micky Dolenz de The Monkees).

La segunda mitad del film se dedica a recrear los asesinatos del «Halloween» de Carpenter, metiendo incluso algunos más, atiborrando de violencia una parte del film que es más entretenida, pero que no puede mantener el clima de horror permanente que tenía el original, simplemente porque es una sucesión de masacres indiscriminadas.

En el terreno musical, el uso del tema original de John Carpenter es muy bueno (pero demasiado fácil) y la banda sonora con temas clásicos de Kiss, Alice Cooper y Black Sabbath, obviamente no deja de incluir uno del propio director, que no filma mal, pero debería dedicarse sólo a escribir canciones y no guiones.

D.C.

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