12 de septiembre 2005 - 00:00
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Sombras nada
más: casi un
millar de
personas
asistió a cada
una de las
performances
visuales del
Proyecto
Cruce sobre el
Palacio
Pizzurno.
La primera semana de Festival ofreció su punto más débil con el espectáculo canadiense «Los ciegos». Los doce rostros proyectados en la oscuridad no lograron el efecto esperado con sus expresiones pétreas y su extraño movimiento de labios (adaptado al doblaje en español). A pocos minutos de iniciada la función ya se extrañaba la presencia viva de los actores y, sobre todo, sus voces naturales. Por más quietud que haya sugerido el autor (Maurice Maeterlinck) para estos ciegos perdidos en el bosque, el director de «espectáculos-collage» Denis Marleau terminó abusando de esta propuesta. En lugar de devolverle al texto su calidad simbólica, lo transformó en a un audiovisual monocorde y esquemático.
Pero la muestra tuvo su compensación con el exitoso debut del Proyecto Cruce integrado por cuatro instalaciones urbanas, diseñadas por diferentes artistas y grupos interdisciplinarios. La primera fue «Pizzurno pixelado» de la que se exhibieron dos únicas funciones el sábado por la noche. Este sorprendente espectáculo ideado por la coreógrafa y videasta Margarita Bali, arrancó prácticamente en horario y a pesar de realizarse en las peores condiciones climáticas (frío intenso y una amenaza de lluvia que hacía clarear al cielo) logró reunir cerca de mil personas. Frente a la fachada del edificio ubicado en la Plaza Rodríguez Peña se proyectaron imágenes de video trabajadas digitalmente de manera tal que las ventanas del edificio se vieron invadidas por ojos, brazos y figuras de bailarines que trepaban por la fachada o se dejaban caer por el aire. El espontáneo aplauso del público festejó varios tramos del espectáculo sobre todo cuando aparecieron los bailarines en vivo y se pudo entrever el interior del edificio. El show duró unos 36 minutos y se repitió a las 22.
Es el primer espectáculo de estas características que se realiza en un edificio público de Buenos Aires. Dos de sus espectadores más entusiastas fueron Gustavo López, secretario de Cultura, y el dueño de casa, el ministro de Educación Daniel Filmus. Para hoy se espera el lanzamiento de varios dirigibles sobre Plaza de Mayo que permanecerán en el aire durante casi una semana. Son parte de la instalación creada por Gabriel Valansi, profesor de diseño audiovisual de la UBA y un grupo de artistas que lleva por título «Antiaéreos».
Este tipo de globo fue utilizado durante la Segunda Guerra Mundial para obstaculizar los bombardeos enemigos y en este caso estarán asociados a los que sufrió la Plaza de Mayo en 1955. mientras dura la muestra.




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