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La jornada agotadora, donde se cruzaron problemas burocráticos, situaciones pintorescas e inconvenientes al por mayor, se inició a las 8 de la mañana. Una nutrida comitiva de expertos y funcionarios acompañaban al secretario de Cultura, Informate más
Hace algo más de una década esta obra cumbre de la vanguardia latinoamericana fue fragmentada en siete partes, distribuidas al tamaño de cuatro contenedores, con la idea de llevarla de gira por el mundo. Pero, trabada por un litigio judicial se encuentra desde entonces en una playa de grúas de San Justo, al aire libre y soportando temperaturas extremas.
Hace más de tres años, este diario fue el primero en alertar sobre el grave deterioro de la obra, sin que los responsables de preservar de los bienes artísticos (no sólo del país sino de la humanidad) hicieran nada. Recién ayer, y sobre la marcha, un juez de turno autorizó a las autoridades de Cultura a ingresar por la fuerza para inspeccionar su estado.
A las ocho de la mañana llegó puntual, en dos camionetas y varios autos, el nutrido grupo de expertos encargados de verificar el estado de la obra, tasarla y evaluar el costo del seguro para un posible traslado ya autorizado por el juez
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