30 de marzo 2011 - 18:13
Una multitud ovacionó a U2 en su primer show en La Plata
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Bono y compañía en el primer show de U2.
Así fue que la guitarra de The Edge marcó el ritmo en "Ever better than the real thing" y todo se convirtió.
"Bienvenidos. Buenos Aires", como si no se hubiera dado cuenta que estaba en La Plata, Bono citó a la capital del país y no de la provincia.
"Son lo más", le dijo en un perfecto castellano Bono a los 58.000 espectadores, que luego escucharon como presentó a cada uno de sus compañeros.
Al baterista Larry Mullen Jr en primer término, luego al bajista Adam Clayton, posteriormente al guitarrista The Edge, al que calificó que es "como Dios, porque está en todos lados. Sería nuestro 'Pupi" Zanetti".
Cuando llegó el momento de presentarse a sí mismo afirmó que de ser alguien sería "Carlitos Apache Bono", desatando una ovación en todo el estadio.
El líder de la banda irlandesa lució una campera negra, los infaltables anteojos y esa figura entre juvenil y veterana que lo hace cautivador para la platea femenina, mientras que The Edge lució algo parco, tal su característica, pero habló con su guitarra de una manera implacable.
El escenario estuvo montado casi en la mitad del estadio Unico de La Plata, con una pantalla circular impresionante, que permitía ver todo lo que sucedía desde las cuatro cabeceras.
La banda se colocó en el centro, debajo de "La Garra", y desde ahí dominó Bono todo a gusto, como al público y a sus propios compañeros.
Los primeros acordes de "Still Haven't Found" fueron coreados por todo el público, mientras que los U2 escucharon y compartieron ese momento de "intimidad".
Cuando llegó el momento de "Beautiful Day", décimo tema de la noche, el público se levantó de sus butacas y comenzó a bailar de una manera impresionante, mientras que para el undécimo tema, "In a Little While" Bono hizo subir a una chica al escenario, que fue envidiada `por el resto, sobre todo porque terminó en uno de los puentes con el cantante arrodillado a sus pies y besándole las manos.
En "Miss Sarajevo" Bono sacó toda la voz que tenía, pero no la de un cantante de rock solamente, sino la de un tenor, cual Pavarotti -en la versión original la grabó con el fallecido italiano- y recibió una vez más la rendición de todos los presentes.
Para cuando llegó "City of blinding lights" la sorpresa fue aún mayor, porque la tremenda pantalla que estaba "dormida" se despertó y se abrió como un abanico hacia delante para un juego de colores e imágenes cautivantes, mientras Bono se paseó por todo el corredor externo, haciendo delirar a los fanáticos.
Abrazados, exhaustos, pero felices como cuatro amigos que terminaron de hacer una "travesura" los U2 se fueron del estadio platense dejando detrás de sí una ovación y las ganas de volver a verlos.
Antes del recital, que fue seguido en persona por varias celebridades como el goleador de Boca Martín Palermo, Bono se hizo tiempo para visitar al gobernador Daniel Scioli.
"Recibí con gran satisfacción los elogios que Bono le hizo al Estadio y mucho más aún por las buenas perspectivas que ve para el futuro", relató Scioli.




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