El excelente bailarín platense y su Ballet
Concierto brillaron especialmente
con obras de Ashton y Oscar Aráiz.
Iñaki Urlezaga y Ballet Concierto. Dir. Art.: L.Gióvine. Integrantes de la Orq. Sinfónica Nacional. Dir.: L. Gorelik. «Paquita» (Minkus-Petipa); «Symphonic Variations» (Franck-Ashton) y «Borodin» (Borodin-Araiz). (Teatro Colón.)
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La vocación de Iñaki Urlezaga por mantener una compañía propia, para que lo acompañe en su giras nacionales e internacionales, tiene su concreción en el Ballet Concierto, que dirige Lilián Gióvine, y que evoluciona permanentemente ligado a la trascendencia alcanzada en los últimos tiempos por el bailarín platense. La agrupación exhibe pulcritud técnica, espiritualidad y condiciones expresivas acordes con las de Urlezaga.
En una de las últimas exhibiciones antes del cierre del Colón hasta mayo de 2008, Iñaki Urlezaga se presentó en la sala mayor junto a su compañía para recrear un interesante programa mixto que incluyó la académica «Paquita» de Petipa sobre música de Ludwig Minkus, el estreno para Buenos Aires de las «Symphonic Variations», de Frederick Ashton, uno de los principales creadores del ballet inglés de posguerra, y el estreno mundial de «Borodin» de Oscar Aráiz, sobre las «Danzas polovtsianas» de la ópera «El príncipe Igor» del compositor ruso.
En estas dos últimas creaciones se encontró lo mejor de la noche. Repuesta por la artista inglesa Wendy Somes, «Symphonic Variations» trae lo mejor del estilo de Ashton: una pieza de serena belleza, enriquecida por la escenografía y el vestuario de Sophie Fedórovitch, sobre las hermosas variaciones de Franck que el talento del coreógrafo transformó en un plástico diseño para seis bailarines. Ballet musical, importa por el trabajo espacial de los diseños de Ashton y por la plenitud de su lenguaje neoclásico. Los intérpretes, liderados por Urlezaga, lucieron impecables.
Oscar Araiz por su parte trabajó sobre la espectacular música de Borodin, con una gran energía y vitalidad. Su propuesta tiene el sabor de lo étnico sin ser directamente referencial. Excelentes todos los integrantes del Ballet Concierto, y particularmente el amplio registro técnico virtuoso de Iñaki Urlezaga, que también se manifestó en las simetrías y los saltos que Petipa construyó para una «Paquita» de aliento hispano.
Los músicos de la Sinfónica Nacional dirigidos por Luis Gorelik comenzaron con algunas imprecisiones que se fueron limando a lo largo del desarrollo del programa para adquirir en el tramo final -las fogosas danzas de Borodin- su mejor momento musical.
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