Marco Müller,
director del
Festival de
Venecia,
anunció ayer
su programa.
Dijo que
vieron 223
films de
América latina
pero que
ninguno
reunía las
condiciones
mínimas para
competir.
Roma (ANSA y AFP) - El cine latinoamericano será el gran ausente en el concurso del 64° Festival de Venecia, cuyo programa se anunció ayer en Roma y contará con la presentación de 22 primicias mundiales en competencia. El Festival, que se desarrollará del 29 de agosto al 8 de septiembre, estará dedicado completamente al cine norteamericano y europeo, pero también a las nuevas generaciones de cineastas de ambas orillas del Atlántico.
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El único «obstáculo» que encontrarán estas nuevas generaciones en el camino hacia el León de Oro será la presencia de un veterano cineasta, el francés Eric Rohmer, de 87 años, y su vuelta a los trajes de época con «Les amours d'Astrée et Céladon».
Pero este año nadie protestará por la ocupación alevosa de pantalla por parte de Hollywood porque los seis films seleccionados son todos de jóvenes directores ( salvo Brian De Palma) en la cresta de la ola. Entre los cineastas figuran Todd Haynes y Wes Anderson, quienes regresan a Venecia con «I'm Not There», seudobiografía de Bob Dylan interpretado por cinco actores y una actriz, y «The Darjeeling Limited», sobre tres hermanos que parten para India a la muerte del padre.
Además estará Paul Haggis (Oscar por «Vidas cruzadas»), con «In the Valley of Elah», film sobre un veterano de Irak que desaparece al volver a Estados Unidos; Terry Gilroy y su policial judicial « Michael Clayton», y Andrew Dominick con su western «The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford». De Palma, por su parte, visitará Irak contando historias de los soldados en combate.
Estados Unidos coproduce dos de las tres películas inglesas: «Sleuth», de Kenneth Branagh, remake del último filme de Joseph Mankiewicz de solo dos personajes, «Trampa mortal», con Michael Caine, quien retoma el papel de Laurence Olivier mientras Jude Law asume el suyo, y «Atonement», de Joe Wright, sobre el best-seller de Ian McEwan.
Solo Ken Loach resiste a los dólares con su ataque irónico a la globalización «It's a Free World...», mientras Peter Greenaway debió exiliarse en Holanda para su «Nightwatching», inspirado en el célebre cuadro de Rembrandt «Ronda nocturna».
Además del film de Rohmer, inspirado en una novela libertina del siglo XVIII, compite por Francia Abdellatif Kechiche con «La graine et le mulet».
A este último se suman tres jovenes realizadores italianos, Vincenzo Marra con «L'ora di punta», Andrea Porporati con «Il dolce e l'amaro» y Paolo Franchi con «Nessuna qualità agli eroi». El español José Luis Guerin con «En la ciudad de Sylvia» y el ruso Nikita Mijalkov con «12». En representación de Asia se destaca Ang Lee, quien vuelve a Venecia dos años después de su León de Oro por « Secreto en la montaña», con «Lust, Caution», una historia de amor y espionajeen la Shanghai ocupada por los japoneses durante la segunda guerra mundial.
América latina, nada: la producción de ese origen resultó «poco interesante» para los organizadores, según admitió el director del certamen, el italiano Marco Müller.
«Lo que vimos de cine latinoamericano no tenía las cualidades que pedimos a un film para Venecia: novedoso, sorprendente y original», afirmó. «El cine latinoamericano prefiere sobre todo Cannes en Francia y San Sebastián en España. Nos falta de todos modos un director que conozca bien el subcontinente y que hable castellano. El próximo deberá viajar a ese continente y tender nuevas redes», comentó. En total, 223 films de América Latina fueron visionados por los seleccionadores del festival veneciano, que calificaron como regulares a 209 cintas y descartaron 14 por no cumplir con el reglamento del concurso.
Este año, se otorgará un León de Oro especial al director estadounidense Tim Burton y otro al italiano Bernardo Bertolucci, que cumple 75 años.
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