3 de diciembre 2007 - 00:00

Villamil: explorar nuevos repertorios

Soledad Villamil: «No soy conservadora, pero me sigo plantando en el concepto de obra aun en estos tiempos de mp3».
Soledad Villamil: «No soy conservadora, pero me sigo plantando en el concepto de obra aun en estos tiempos de mp3».
Aunque su trayectoria como actriz es vasta, Soledad Villamil aún no tiene igual historial como cantante. A fines de los '90 fue protagonista del espectáculo «Glorias porteñas» donde se le animó a este nuevo camino -aunque, claro, en un contexto teatral- y del que dejó grabados dos álbumes. Pero tiempo después, empezó a circular como cantante a secas, en formato recital, alrededor del tango y la milonga. Acaba de editar un disco, «Soledad Villamil canta» que estará presentando formalmente el próximo 6 de diciembre en el teatro ND/Ateneo.

«Esta presentación, en muchos sentidos» -dice en el comienzo del diálogo con este diario- «es la continuidad de un show que venimos haciendo. La diferencia mayor es que el grupo será un septeto en lugar de un cuarteto, lo que ha significado cambios formales».

Periodista: ¿Qué la llevó a seleccionar un repertorio criollo para el disco en lugar de uno más tanguero?

Soledad Villamil: No sé muy bien por qué elijo las canciones que elijo. En este caso, todo comenzó con «Baldosa floja», una milonga que me encanta y que hacía tiempo tenía ganas de hacer. A partir de allí, esa canción me fue marcando el rumbo. Porque lo que sí me preocupa siempre es que haya coherencia estética. Esta vez me interesó lo campero. Busqué canciones que tuvieran un sentido espiritual más cercano a la naturaleza. Sabía que esta vez no iba a apuntar a un repertorio más conocido; eso llegará más adelante posiblemente.

P.: ¿A qué se refiere?

S.V.:
Me encantaría, por ejemplo, hacer un disco todo de Gardel y Le Pera, o todo de Homero Manzi.

P.: O sea que en tiempos de MP3 y de canciones « sueltas», usted sigue pensando en términos de «álbum».

S.V.: Sí, absolutamente. Yo sé que masivamente hay otra tendencia. Pero estamos los que quizá somos minoríatratamos de mantener ciertas cosas; y no por un espíritu conservador, sino porque me sigo plantando en el concepto de obra, que puede ser un disco o un espectáculo.

P: ¿Juega la actriz en ese tema?

S.V.: La actriz está siempre presente. Sobre todo en esas cuestiones conceptuales, en el armado de un show. La diferencia es que cuando trabajo como actriz -inclusive cuando participé de «Glorias porteñas- estoy jugando un personaje, y cuando canto en un recital, la que interpreta soy yo.

P: ¿Le va mejor como actriz que como cantante?

S.V.:
En lo artístico, seguramente. Pero no me preocupa. Cantar me encanta y lo hago porque me gusta. El trabajo de actriz me permite ganar más dinero -en realidad, la música no me reditúa por el momento-, y agradezco que, por ese reconocimiento que tengo como actriz, pueda estar cantando y muchos caminos se me hagan más sencillos. Quizá algún día ambas profesiones estén en igualdad de condiciones.

P: ¿Y cómo se lleva con el sex symbol que representa para muchos admiradores masculinos?

S.V.: La verdad es que me resulta agradable pero no más que eso. Porque nunca me quise plantar en ese lugar. Me gusta estar bien, linda; pero mucho más me interesa que mi imagen acompañe lo que quiero decir o cantar. Por ejemplo, sería un absurdo que eligiera un vestuario sexy para un espectáculo como este del Ateneo, donde estaré cantando temas de Yupanqui, de Zitarrosa, de Aieta o de Ivo Pelay.

Entrevista de R.S.

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