Fiel a su nombre, A lo largo de unos cuarenta minutos se desarrolla una suerte de ceremonia hedonista donde el cuerpo es principal atracción, con sus posibilidades cinéticas explotadas al máximo en una búsqueda no sólo de sincronía de movimiento y sonido sino también en la investigación espacial en la que se comprometen, además, la luz y el silencio.
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