20 de diciembre 2007 - 00:00

Zeffirelli: "Benedicto XVI debe sonreír más y renovar vestuario"

Según Franco Zeffirelli (Izquierda), «el papa Benedicto XVI me honra con su estima y sabe que hoy la comunicación cinematográfica de la Iglesia es una ruina».
Según Franco Zeffirelli (Izquierda), «el papa Benedicto XVI me honra con su estima y sabe que hoy la comunicación cinematográfica de la Iglesia es una ruina».
Roma - «La comunicación cinematográfica de la Iglesia es una ruina. Hasta el vestuario está fuera de época: es preciso más ascetismo y menos pompa». Son palabras de Franco Zeffirelli, director de cine y de montajes operísticos, que no tiene ningún cargo en el Vaticano, pero es un asesor áulico, al que se considera el consejero del Papa en relación al mundo de la imagen.

Según dijo Zeffirelli al diario «La Stampa»: «La del Papa no es una imagen afortunada. Ir después de un Papa mediático como Wojtyla es una empresa pesada, pero desde que se celebró el Jubileo se intuía que sería elegido él. Benedicto XVI tiene todavía una comunicación fría, poco adaptada a lo que sucede alrededor. Es un problema del que he discutido con los eclesiásticos que tienen un papel clave en el Vaticano. Incluso su guardarropa está superado: no son tiempos de alta sastrería eclesiástica. Hay que adoptar el ascetismo y la sobriedad que se observa en los otros niveles de la Iglesia. Los trajes papales son demasiado pomposos y aparatosos». Y continúa: «El Santo Padre me honra con su estima y sabe que hoy la comunicación cinematográfica de la Iglesia es una ruina. Ratzinger ha restituido el orden en la doctrina y en la liturgia; no tolerará la anarquía deplorable en la representación de lo sagrado».

Imagen, palabra polisémica, también se puede aplicar a la proyección pública del Papa, y sobre este punto Zeffirelli dice sobre Joseph Ratzinger: «Es un Papa que no sonríe mucho, pero es un intelectual. Tiene una rigida estructura bávara».

  • Contactos

  • Preguntado sobre hasta qué punto ha intervenido en el montaje del pesebre que el Vaticano exhibe en la plaza de San Pedro, en el que Jesús en esta ocasión no nace en Belén, sino en casa de san José, en Nazareth, Zeffirelli responde: «No soy tan importante, pero es cierto que este año se quiere destacar lo esencial de la Navidad, depurándola de fantasía y leyenda. Nada de escenario, todo sustancia teológica. Con Ratzinger funciona así. Tengo contactos continuos con los más estrechos colaboradores del Papa, como el cardenal vicario Camillo Ruini y el obispo auxiliar de Roma Rino Fisichella, grandes y fieles amigos míos. Con ellos afrontamos muy a menudo la cuestión. No estamos todavía en la fase de la planificación de las intervenciones necesarias, sino en la de propuestas. En definitiva, un directorio vaticano para la defensa de la fe en el cine, de la imagen de lo sagrado. La Santa Sede pretende ocuparse con mucha más atención».

    Más todavía: «Estoy a disposición del Papa. Debo tener la total autoridad -que el Santo Padre no me negaría- para fulminar las continuas blasfemias que se hacen con la intención de hacer popular el mensaje cristiano. En el Vaticano lo oigo repetidamente: las actuales películas sobre santos son un horror que la Santa Sede no sabe cómo parar. Si oficialmente me asignan una tarea de supervisión, me dedico a tiempo completo. Conozco personalmente a Ratzinger; es muy consciente de la importancia de la plasmación de lo sagrado». Zeffirelli, católico practicante y partidario de la misa en latín, aunque no figura en el Annuario Vaticano -la guía en la que se relacionan todas las personas con responsabilidades en la Santa Sede- ya que no es religioso, es un profesional de la imagen que ha colaborado con la Santa Sede al ser el responsable de transmisiones televisivas. Desde las beatificaciones del jesuita Kolbe y la madre Teresa de Calcuta hasta la Missa Solemnis celebrada para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Beethoven, la apertura de la Puerta Santa del Jubileo extraordinario de 1983, etcétera.

    Los films de temática religiosa le han facilitado relacionarse con los Papas, como por ejemplo Pablo VI, que después de ver «Jesús de Nazareth» le preguntó cómo la Iglesia podía ayudarlo. El cineasta le contestó que le gustaría que su obra llegase a Rusia,a lo que el Pontífice le respondió que tuviese fe.

    «El 8 de diciembre de 1991, día de la Inmaculada -dice Zeffirelli- la bandera con la hoz y el martillo del Kremlin fue reemplazada por la de la Federación Rusa». En el año 2000, con motivo del Jubileo de los Artistas, Juan Pablo II lo bendijo en el interior de San Pedro y cuando fue preguntado por qué ninguno de sus films figuraban en la lista de los 45 más educativos a juicio de la Filmoteca Vaticana, él contestó que Juan Pablo II lo había felicitado por «Jesús de Nazareth» y por «Hermano sol, hermano luna».

    De la cultura cinematográfica de Benedicto XVI dice: «Conoce la importancia de la imagen, al menos tanto como Montini (Pablo VI)».

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