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Film más absurdo que fantástico
Sarah Michelle Gellar, la mujer cuyo cuñado despierta de un coma creyéndose su marido, en «Personalidad múltiple», un film con una trama sin pies ni cabeza a la que no salva la sólida realización.
Esta es la típica película que habla de algo que finalmente sucede sólo en términos cinematográficos: en el argumento hay dos personajes en estado de coma, y a lo largo de la proyección, el que finalmente casi cae en ese estado es el espectador.
Se trata de la remake de un film coreano sin nada parecido a un pulso narrativo que pueda salvar lo absurdo de una historia que más que fantástica es tirada de los pelos. Básicamente, el asunto es que la pobre Sarah Michelle Gellar (casi una garantía de film fallido, como prueba su carrera) tiene un matrimonio casi perfecto, salvo por la presencia de su cuñado ex convicto, una verdadera bestia que les empieza a hacer la vida imposible a ella y a su marido, convirtiendo su existencia en una pesadilla que pronto explota en un violento -y muy bien filmado- accidente automovilístico de los dos hermanos, que terminan en estado de coma. Para colmo, la pobre mujer ve cómo el hermano malo, es decir su cuñado, despierta asegurando ser su marido. Ella cree que el delincuente la está estafando, hasta que pronto la información personal que él le va contando, acompañada por actitudes amorosas, le revelan qu ahí ocurrió un evento extraodinario de intercambio de espíritus. La historia será absurda, pero lo insoportable es la falta casi total de tensión o suspenso, lo que convierte a este melodrama sobrenatural en un producto insípido, más allá de la pericia formal del dúo de directores, que hacia el final tratan de salvarlo con una explosión de violencia que, lamentablemente, llega demasiado tarde.
D.C.


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