30 de enero 2024 - 18:57

Deuda: con "seguro" para los bancos, Caputo logró colocar $1,35 billones

El Gobierno emitió deuda CER (atada a la inflación) a 2026 y 2027, ayudado por la ampliación de los seguros de liquidez del Central. También ofreció un bono a 2028 (sin put), pero lo tuvo que declarar desierto. La estrategia oficial y sus riesgos. ¿Qué pasa con el megacanje?

Deuda: con seguro para los bancos, Caputo logró colocar $1,35 billones.

Deuda: con "seguro" para los bancos, Caputo logró colocar $1,35 billones.

Ignacio Petunchi

El Ministerio de Economía colocó este martes $1,35 billones de deuda en pesos atada a la inflación. El monto conseguido se utilizará para recomprar títulos emitidos por el Tesoro que hoy están en poder del Banco Central. Para apuntalar la licitación del Gobierno, el propio BCRA les hizo un guiño a los bancos: anunció un seguro de liquidez hasta 2027, más largo que el que ofrecía hasta ahora (2025), para quienes suscriban bonos o letras del Tesoro y anticipó que mantendrá la intervención sobre la curva de pesos con compras de títulos.

Este combo forma parte de lo que el equipo económico promociona como una estrategia de transición, en la que se busca “limpiar” el balance del Central para, luego, avanzar en el levantamiento del cepo cambiario y definir el programa monetario a seguir: ya sea la tan mentada dolarización, una neoconvertibilidad o algún otro tipo de plan de estabilización. Los analistas advierten que las herramientas elegidas no están exentas de riesgos. Mientras tanto, el ministro Luis Caputo y su secretario de Finanzas, Pablo Quirno, deben definir si lanzan próximamente el megacanje de deuda en pesos por $57 billones que semanas atrás comenzó a analizarse junto a los bancos.

La licitación de deuda en pesos

En esta oportunidad, el Palacio de Hacienda puso sobre la mesa tres nuevos Boncer a mayor plazo y con cupón cero. Se trata de bonos que ajustan por inflación y vencen el 30 de junio de 2026, 2027 y 2028.

La oferta de los inversores se concentró en los dos primeros instrumentos. De hecho, la colocación del Boncer a 2028, el único que no contaba con seguro de liquidez del BCRA, fue declarada desierta. En los otros dos títulos, Finanzas prorrateó los ofrecimientos y cerró con tasas de corte negativas en términos reales. Adjudicó un valor efectivo de $1,2 billones en el Boncer a 2026 (TZX26) con tasa semestral anualizada del -1,97%, y de $150.897 millones en el Boncer a 2027 (TZX27) con un rendimiento del -0,99%.

Además, Economía anunció que, con los pesos obtenidos, le recomprará al Central $1,35 billones de su tenencia del Boncer T5X4, un título del Tesoro indexado que vence el 13 de diciembre de este año.

"Gran licitación del Tesoro para recomprar deuda del BCRA y extendiendo duration", celebró Caputo en su cuenta de la red social X.

El seguro del BCRA

Mientras el mercado aún procesa el retiro del paquete fiscal del proyecto de ley ómnibus, la primera crisis en el Gabinete, la colocación de Bopreal y los mensajes de Javier Milei y Caputo sobre la dolarización, el Banco Central lanzó un guiño hacia los bancos para impulsarlos a entrar en la colocación del Tesoro de este martes.

A través de la comunicación A 7954, la entidad que preside Santiago Bausili anunció que seguirá vendiéndoles seguros de liquidez (conocidos como put u opciones de compra) a los bancos y que lo hará por un plazo más largo. Hasta ahora eran para títulos del Tesoro con vencimiento hasta el próximo, pero con la nueva normativa son para títulos con vencimiento hasta el 31 de diciembre de 2027. Es decir que abarcan a dos de los tres Boncer que Caputo colocó hoy.

Además, la circular del BCRA ratificó que seguirá interviniendo en el mercado secundario de títulos públicos en pesos para sostener los precios en casos de alta volatilidad para intentar evitar una estampida hacia el dólar que dispare la brecha.

Alain Fainsod, CCO de la mesa de operaciones de Cocos Capital, lo explicó así: “Un put es un seguro de liquidez. Un incentivo a los bancos para que participen de las licitaciones y para evitar que se caiga la curva de pesos, lo cual es importante porque, incluso después de la devaluación, la brecha volvió a subir apenas terminó el momento de mayor demanda de dinero”. Y destacó que, además, el BCRA garantizó que seguirá comprando letras y bonos en caso de que estos perforen en más de 2% el precio de corte de la última licitación.

En definitiva, para los bancos que tengan un put se les garantiza que accederán a los pesos en caso de que quieran desprenderse de sus tenencias y para otros inversores sin seguro de liquidez se busca dar la señal de que no dejarán que los precios se hundan. Una zanahoria para que accedan a migrar desde la deuda a un día del BCRA (Pases), con la que respaldan los depósitos a plazo fijo, hacia bonos del Tesoro de larga duración, que no están calzados con los depósitos. Según un informe de la consultora 1816, “los bancos privados explican más del 50% de la tenencia total de títulos en pesos en manos privadas y ese porcentaje va creciendo con el correr de las subastas”.

En cualquier caso, dos fuentes del mercado ligadas al sector bancario le dijeron a Ámbito que la herramienta de emitir seguros de liquidez tiene un riesgo asociado porque es un instrumento procíclico: mientras no haya sobresaltos, funcionan como anzuelo para reducir los pasivos remunerados del BCRA y migrar esa deuda al Tesoro; pero si se desata una corrida y los bancos ejecutan de forma generalizada las opciones de compra, se puede agudizar el problema al volver a expandir la base monetaria y los pasivos remunerados (lo contrario a lo que busca el Gobierno).

Por el momento, en los 50 días de gestión de Milei el plan licuadora operó a full: con la devaluación, las tasas de un dígito que pierden por goleada frente a la inflación, la migración de los bancos del BCRA al Tesoro y la dolarización de una parte de la deuda del Central a través del Bopreal, el stock de pasivos remunerados en pesos cayó con fuerza. Según 1816, valuados al dólar CCL, ya se ubican apenas 5% por encima del piso alcanzado en octubre de 2003.

El economista Leandro Ziccarelli remarcó el riesgo asociado a los seguros de liquidez: “Mientras la cosa vaya bien, no es tan problemático. El tema es que, si en algún momento la cosa se complica y los bancos se dan vuelta, automáticamente obligan al BCRA a re-emitir todo lo anteriormente rescatado por el Tesoro. Volvemos a foja 0, porque esa base que emitís ese mismo día vuelve a Pases. Cuanto antes dejen de ofrecer puts, mejor. Para eso, necesitan cerrar el programa fiscal y ponerlo en marcha”.

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¿Qué pasa con el canje de deuda en pesos?

En ese marco, el equipo económico debe definir si lanza en los próximos días el canje de deuda en pesos que comenzó a analizar con los bancos semanas atrás, como reconoció el propio Caputo. Según lo conversado en esa oportunidad, se trataría de una conversión de títulos que vencen en 2024, que totalizan $57 billones (aunque, según 1816, el 70% está en manos de organismos públicos), por otros instrumentos con vencimiento en los próximos años.

Si bien en el Gobierno evitan dar nuevas señales que confirmen el lanzamiento, fuentes bancarias consultadas por Ámbito señalan que el escenario de un megacanje “ya está siendo incorporado” por las entidades. Algunos consideran que la licitación de este martes con títulos CER más largos pudo haber sido una especie de tanteo del terreno para esa operación. “Lo más importante es ver qué ofrecen. Más con la sombra de la dolarización, si avanzan con esa propuesta”, plantean.

Por lo pronto, ya en febrero el Tesoro enfrentará vencimientos por $6,2 billones. Los meses con mayor carga para la deuda en pesos son noviembre ($10,3 billones), abril ($8,3 billones) y julio ($7,3 billones). El principal desafío pasará por el 30% del stock en manos privadas. Para una porción de las tenencias de entes públicos (sobre todo las del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses) el Gobierno introdujo una cláusula en el proyecto de ley ómnibus que plantea la consolidación (que pasen a manos del Tesoro) para luego ser dadas de baja. En el caso del BCRA, por el momento, la estrategia es que el Gobierno le vaya recomprando los títulos públicos que tiene en su poder.

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