El dólar mayorista volvió a avanzar y se consolidó por encima de los $1.500, un nivel que durante las últimas semanas había funcionado como un techo informal para el mercado. La cotización subió $1,50 este martes y cerró en $1.511,50, un nuevo máximo nominal, pese a que continuaron apareciendo señales de intervención oficial.
El movimiento profundizó el cambio que comenzó a observarse al inicio de la semana, cuando el Gobierno permitió que el tipo de cambio superara una barrera que venía defendiendo mediante operaciones en futuros, oferta de instrumentos dólar linked y manejo de la liquidez.
La señal es relevante porque ocurre después de varias semanas en las que la defensa de los $1.500 coincidió con una fuerte tensión en el mercado de pesos. Ahora, la lectura de buena parte de la city es que una mayor flexibilidad cambiaria podría contribuir a aliviar las tasas, aunque a costa de permitir un dólar algo más alto.
Este miércoles además continúa la atención en el próximo fixing de los instrumentos dólar linked, que determinará el tipo de cambio utilizado para cancelar los vencimientos de fin de mes. "Hay un fix de vencimiento grande de dólar linked, lo que podría explicar parte de la presión, veremos cómo sigue en las próximas jornadas", señalaron operadores del mercado.
El mercado sigue de cerca el nuevo equilibrio del dólar
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El dólar supera los $1.500, pero continúa la intervención
La ruptura de los $1.500 no implica que el Gobierno se haya retirado del mercado. Por el contrario, los operadores continúan detectando una fuerte oferta de cobertura mediante instrumentos dólar linked, mientras la semana pasada también se había observado una mayor participación del BCRA en futuros.
Portfolio Personal Inversiones (PPI) destacó el fuerte crecimiento del volumen operado en la letra dólar linked más corta: la D31G6 negoció u$s168 millones, más del doble de los u$s77 millones del viernes.
Para la sociedad de bolsa, el movimiento "podría ser una señal de que el BCRA haya intervenido en el mercado secundario de instrumentos indexados".
El contexto es particular. La Secretaría de Finanzas logró canjear recientemente apenas 34,12% de los instrumentos dólar linked que vencen el 31 de agosto, por lo que todavía quedan alrededor de u$s2.595 millones que deberán ser afrontados a fin de mes.
De allí que el mercado siga especialmente atento a la demanda de cobertura y a la estrategia oficial durante las próximas ruedas.
¿Por qué el Gobierno dejó correr al dólar?
Durante las últimas semanas, la defensa del techo informal de $1.500 tuvo una contracara: la fuerte volatilidad de las tasas de interés. Con una menor cantidad de pesos disponibles en el sistema, las tasas cortas llegaron a niveles que no se observaban desde febrero. Frente a ese escenario, permitir algo más de movimiento en el dólar aparece para algunos analistas como una forma de descomprimir el mercado monetario.
Gabriel Caamaño, director de Outlier, consideró que, una vez "flexibilizado el techo ad hoc de $1.500", "deberían aflojar la tasa en pesos y su volatilidad".
En la misma línea, Pablo Repetto, Head of Research de Aurum Valores, relativizó la importancia de haber superado ese nivel y consideró que se trata de "una corrección relativamente normal". Incluso señaló que el dólar podría ubicarse algo más arriba sin que eso implique necesariamente una señal de alarma.
El economista Federico Glustein, por su parte, planteó que detrás de la dinámica reciente aparece la disyuntiva entre utilizar un dólar contenido para colaborar con la desaceleración inflacionaria o permitir tasas más bajas que ayuden a la actividad económica.
Dólar, tasas y actividad: el nuevo equilibrio que mira el mercado
La discusión pasa ahora por determinar hasta dónde está dispuesto el Gobierno a permitir que avance el tipo de cambio. José Ignacio Bano sostuvo que, en el largo plazo, "lo razonable es que el dólar y la inflación vayan más o menos de la mano" y advirtió sobre el riesgo de mantener durante demasiado tiempo un tipo de cambio nominal estable mientras los precios continúan aumentando.
Por ahora, la ruptura de los $1.500 parece marcar una flexibilización más que un abandono de la estrategia oficial. El Gobierno continúa ofreciendo cobertura y administrando la cantidad de pesos, pero dejó de defender de manera rígida un valor específico para el mayorista.
Así, con el dólar ya instalado por encima de los $1.500, el foco pasa a estar en cuánto más puede avanzar sin volver a generar presión inflacionaria y si esta mayor flexibilidad efectivamente permite una baja más sostenida de las tasas en pesos.