El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró que las nuevas medidas económicas impulsadas por Estados Unidos no lograrán doblegar a su país. "Estados Unidos no obtendrá nada de su presión económica en esta fase, del mismo modo que no obtuvo nada durante la guerra", afirmó.
Masud Pezeshkian advierte que EEUU no tendrá éxito con la presión económica sobre Irán
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció nuevas medidas para intensificar el cerco financiero contra Teherán, mientras que el régimen iraní minimizó su impacto y reivindicó su capacidad para resistir décadas de sanciones.
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El presidente de Irán desafía a EEUU por su presión económica.
Las declaraciones se producen después de que el secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent, anunciara el lunes un plan para "asfixiar económicamente" a Irán y advirtiera con nuevas sanciones a los países que no colaboren con la iniciativa.
Teherán, que enfrenta sanciones internacionales desde hace décadas, estuvo restando importancia al efecto que puedan tener estas nuevas medidas. Pezeshkian sostuvo que su Gobierno busca resolver las diferencias mediante conversaciones, aunque mantendrá su postura frente a las presiones externas. "Nuestro principio consiste en comprender y resolver los problemas mediante el diálogo y la negociación, pero al mismo tiempo resistiremos las presiones económicas, como lo hemos hecho hasta ahora y seguiremos haciéndolo", señaló.
Irán reconstruye su arsenal mientras siguen estancadas las negociaciones con EEUU
En paralelo, el Ejército iraní afirmó que recuperó los sistemas de armamento que resultaron dañados durante la guerra iniciada en febrero. Su portavoz, Mohamad Akraminia, declaró a la televisión estatal que "los sistemas de todas las fuerzas que habían sido dañados han sido reconstruidos, y también se han importado nuevos". A lo que agregó, estos equipos "han reforzado nuestras capacidades de combate".
Mientras tanto, las conversaciones entre Washington y Teherán para poner fin al conflicto continúan estancadas, especialmente por las diferencias en torno al estrecho de Ormuz, cuya circulación permanece bloqueada por Irán.
La interrupción del tráfico marítimo afectó a los mercados internacionales de petróleo. Antes de la guerra, por esta ruta estratégica pasaba cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado. Teherán exige ahora que los barcos que quieran atravesar el estrecho obtengan una autorización y abonen derechos de paso.
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