Desde mayo de 2019 los ahorristas pueden realizar depósitos a plazo fijo mediante canales digitales en cualquier banco que ofrezca una mejor tasa, sin importar si son clientes o no de la entidad financiera.
Desde mayo de 2019 los ahorristas pueden realizar depósitos a plazo fijo mediante canales digitales en cualquier banco que ofrezca una mejor tasa, sin importar si son clientes o no de la entidad financiera.
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Al pedir la apertura de un plazo fijo, el banco primero verificará la identidad del solicitante, así como también su situación fiscal. Para ello, las personas físicas deben concurrir con su D.N.I., L.E. o L.C, y presentar el C.U.I.T., C.U.I.L. o C.D.I. En tanto, las personas jurídicas, ya sean sociedades o empresas deben presentar los estatutos y/o contratos, Actas con designación de autoridades y el C.U.I.T.
Una vez constituido el depósito a plazo fijo, corresponde que el banco haga entrega de un certificado de depósito.
El plazo fijo es una de las alternativas de inversión, que permite al interesado, obtener un rendimiento que ya conoce desde el inicio de la operación. En este tipo de operación, el inversor es quien realiza un depósito por una cantidad de dinero durante un plazo previamente establecido.
Durante ese tiempo, el banco o la institución financiera utilizarán ese dinero libremente, pero siempre comprometiéndose a pagarle al inversor en el momento que le tenga que devolver el depósito con una tasa de interés que ya fue predeterminada.
Durante el tiempo que dure el plazo fijo el ahorrista no puede hacer uso del dinero. Una vez cumplido el período acordado, recuperará los fondos más el interés obtenido. Podrá entonces disponer del dinero y retirarlo o renovar el plazo fijo por el tiempo que desee.
Hay distintas modalidades para ajustar el interés que se cobra en los bancos, y dependerá del contexto económico -volatilidad del dólar, suba de inflación, etc- la conveniencia del tipo de plazo fijo.
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