HSBC disparó sus ganancias un 32% en el tercer trimestre respaldado por el escenario de tasas de interés y un bajo nivel de morosidad. Sin embargo, la marcada desaceleración en su negocio de gestión patrimonial encendió las señales de alerta sobre la sostenibilidad de su crecimiento a futuro.
Tras el anuncio de los resultados, las acciones de la entidad bancaria que cotizan en la Bolsa de Hong Kong registraban una caída del 5%. A pesar de este retroceso puntual, los papeles del banco conservan un avance acumulado del 11% en lo que va del año.
El beneficio antes de impuestos del mayor banco de Europa ascendió a u$s9.600 millones en el trimestre comprendido entre julio y septiembre, una cifra que se ubicó en perfecta consonancia con las estimaciones de consenso recopiladas por el propio HSBC.
Asimismo, la entidad puso en marcha un programa de recompra de acciones por un importe de hasta u$s1.000 millones, igualando la cifra dispuesta en el trimestre anterior.
Acciones y Recompra: Las acciones cayeron 5% tras el anuncio, aunque el banco lanzó una recompra de acciones por USD 1.000 millones.
El detalle
En el plano positivo, el banco se vio beneficiado por la ausencia de provisiones legales que sí habían sido contabilizadas en igual período del ejercicio precedente. Asimismo, la entidad detalló que las pérdidas crediticias esperadas experimentaron una contracción del 17%, ubicándose en u$s800 millones, impulsadas por una merma en los gastos vinculados al sector inmobiliario de Hong Kong y a sus operaciones de gestión patrimonial en el Reino Unido y México.
Sin embargo, los ingresos de su división de gestión patrimonial se estancaron en u$s2.700 millones. El resultado marca un claro contraste con la dinámica de la primera mitad del año, cuando el área había registrado sólidos incrementos interanuales del 15% y 23% en el primer y segundo trimestre, respectivamente.
HSBC afirmó que se encamina con solidez a cumplir sus objetivos de rentabilidad básica con horizonte a 2028. El anuncio constituye una nueva evidencia de cómo las entidades crediticias de la región han logrado preservar elevados niveles de beneficios durante los últimos años, manteniendo su resiliencia a pesar del impacto generado por el conflicto en Irán sobre la inflación y la trayectoria de las tasas de interés.