El S&P 500 permanece cerca de sus máximos históricos y la volatilidad general continúa en niveles relativamente contenidos. Sin embargo, debajo de esa aparente calma se está desarrollando una fuerte liquidación de las acciones más vinculadas al auge de la inteligencia artificial, un movimiento que algunos analistas ya describen como un "violento desarme" de las posiciones más especulativas.
El contraste entre el comportamiento de los principales índices y el de muchos de sus componentes nunca había sido tan marcado. Mientras el S&P 500 se mantiene a menos de un 1% de su récord alcanzado a comienzos de junio, numerosas compañías relacionadas con semiconductores, infraestructura para IA y estrategias de alto crecimiento acumulan pérdidas de dos dígitos durante julio.
Las acciones de Wall Street esconden una gran volatilidad
Uno de los indicadores que mejor refleja esta divergencia es el diferencial entre el índice de volatilidad del S&P 500 (VIX) y el Cboe S&P 500 Constituent Volatility Index (VIXEQ), que mide la volatilidad esperada de las acciones individuales.
Esa brecha superó los 34 puntos, el mayor registro de la historia, señal de que el mercado luce tranquilo a nivel agregado, pero extremadamente inestable cuando se observan los papeles por separado.
Los mayores golpes se concentraron en las operaciones de momentum. El índice Goldman Sachs High-Beta Momentum cayó alrededor de 24% durante la primera mitad de julio, reflejando el fuerte retroceso de las acciones que habían liderado el boom de la inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, inversores que utilizaron ETF apalancados y opciones para amplificar sus apuestas sufrieron pérdidas aún más pronunciadas.
La volatilidad oculta detrás de las grandes tecnológicas de Wall Street podría anticipar una gran caída
Imagen: Freepik
Las empresas de semiconductores quedaron en el centro de la corrección. Acciones como Micron Technology y diversos fondos especializados en memorias y chips fueron objeto de fuertes ventas, mientras que el fenómeno también golpeó a Corea del Sur, donde el índice Kospi llegó a retroceder cerca de 20% en el mes, afectado por el peso de gigantes como Samsung Electronics y SK Hynix.
Impacto mimetizado
Lo llamativo es que el deterioro interno del mercado apenas se refleja en los grandes índices. Durante buena parte del último mes se observó una dinámica de "sube y baja": en algunas ruedas avanzaban las compañías de infraestructura para IA y semiconductores, mientras que en otras eran las denominadas "Magnificent Seven" las que sostenían al mercado.
Esa rotación permitió que el S&P 500 mantuviera estabilidad pese al fuerte castigo sobre muchos de sus integrantes.
Los analistas advierten que esta divergencia podría anticipar una fase más complicada. BTIG sostiene que, cuando las correlaciones entre acciones vuelvan a normalizarse, existe una mayor probabilidad de que el resto del mercado termine ajustándose a la caída de las empresas ligadas a la inteligencia artificial, en lugar de que estas recuperen rápidamente el terreno perdido.
Otro dato que alimenta la cautela es la amplitud del mercado. Más de la mitad de las ruedas bursátiles de 2026 registraron un comportamiento inusual: el índice avanzó mientras la mayoría de las acciones caía, o viceversa.
Esa frecuencia iguala los niveles observados durante el año 2000, en pleno estallido de la burbuja tecnológica. Además, aunque el VIX ronda 17,5 puntos, un nivel históricamente moderado, el VIXEQ supera los 50 puntos, reflejando un fuerte incremento del miedo concentrado en sectores específicos.