La conmoción generada en la escuela obligó a realizar una investigación, que estuvo a cargo de la vicerrectora y de una psicopedagoga del establecimiento que les pidieron a los alumnos que escribieran qué era lo que había pasado y quién había sido, según sus criterios, el que había colocado el artefacto.
Los alumnos revelaron el nombre del chico de 16 años a las autoridades, un estudiante de destacada trayectoria dentro del instituto y ganador de varias olimpíadas científicas en la provincia de Entre Ríos, pero sus datos no transcendieron. Se cree que se trató de una reacción del joven por las notas que obtuvo una compañera, que lo desplazó del puesto de abanderado.
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