Juan Carlos Blumberg discutió la idea de crear una fuerza de policía nueva en la zona norte del conurbano de la provincia de Buenos Aires con los intendentes de los partidos que la integran. Fue el viernes pasado en una reunión que pidió el padre de Axel. Estuvieron el dueño de casa, el intendente Gustavo Posse (San Isidro), que puso la oficina, Osvaldo Amieyro (San Fernando), Ricardo Ubieto (Tigre) y Enrique García (Vicente López). Blumberg les expuso la idea de crear esa fuerza con jurisdicción en la zona de los cuatro municipios a nivel comunal y a la manera de las policías de condado de los Estados Unidos. En la explicación, agregó que a raíz de sus viajes a ese país había logrado ofertas de cursos y personal para el entrenamiento de los efectivos de ese cuerpo según las ideas del llamado proyecto Manhattan.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ese proyecto es el que llevó adelante en la ciudad de Nueva York el alcalde Rudolf Giuliani con William Bratton, creador de la política de la llamada «tolerancia cero». Esa doctrina se basa sobre la hipótesis de que una carrera criminal comienza con delitos o faltas pequeñas (que la sociedad suele consentir en beneficio a la juventud del victimario o al daño menor de sus actos) y crece en peligrosidad hasta la comisión de los delitos más graves.
Ese programa logró, según los registros que suelen difundirse desde el gobierno neoyorquino, dar vuelta la ola criminal que había convertido hasta finales de los años '80 a esa ciudad en una de las más peligrosas del mundo. En dos años (1990/'91), bajó la cantidad de homicidios en 50%. Cuando Giuliani retomó el cargo en 1994, produjo una baja del mismo porcentaje.
Esas ideas de Bratton las difunde hoy el Manhattan Institute, una fundación que visitó Blumberg en Nueva York, y de allí surgiría -segúnsu proyecto-la ayuda para el entrenamiento de esa fuerza (ver nota aparte). Bratton comenzó su carrera como sargento de la policía militar del ejército de su país hasta ser hoy un consultor que trabajó en la reforma policial del distrito federal de México y en la ciudad de Los Angeles.
La respuesta de los intendentes no fue la misma: Posse describió la imposibilidad legal de los municipios de más de 40 mil habitantes de tener policía propia. Para ilustrar esa manifestación, Posse leyó cuáles son las únicas tres facultades que la ley orgánica municipal les permite: 1) ocuparse del « ornato» y «salubridad» de las ciudades; 2) sostener ediliciamente las alcaidías (en tiempos en que los municipios administraban calabozos); 3) llamar a elecciones municipales si la provincia se demora en hacerlo. Blumberg se sorprendió y dijo que ignoraba esas restricciones. Posse le respondió que él, pese a eso, había planteado el proyecto de crear una policía propia en San Isidro, respaldado por las firmas de miles de vecinos. La ley Arslanian, sin embargo, no ha sido modificada y eso sigue siendo una mera idea sin concreción hasta ahora.
El vecinal de Tigre, Ubieto, dijo no estar de acuerdo con tener esa policía propia. Hombre que se ha perpetuado en esa intendencia con administraciones que han sido avaladas por los vecinos, Ubieto suele rechazar la injerencia municipal en temas policiales, porque pueden rebasar la capacidad de gestión de la comuna. Ante la ola criminal, confía en la solución que pueda acercar quien es responsable de ese tema, que es la gobernación de La Plata.
Los otros dos intendentes, Amieyro (San Fernando) y García (Vicente López), dijeron estar abiertos a discutir sobre la creación de esa fuerza, pero no se comprometieron con la idea hasta tener más detalles de su alcance.
Dejá tu comentario