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El herido bailaba habitualmente en el primer piso de la confitería indicada, pero el martes llegó al salón con un grupo de turistas en el momento en que se encontraban reparando la lámpara en cuestión. El gerente de la confitería, Jorge Vieytes, explicó que ese día se habían suspendido las clases de baile pero, ante la llegada del un importante grupo de visitantes, finalmente se decidió postergar el trabajo de reparación de la araña y se abrió paso a la música y la danza, como era habitual.
El ritmo se cortó abruptamente cuando el artefacto, que estaba a dos metros de altura, cayó sobre el infortunado e improvisado profesor de tango. El herido fue identificado como Armando Mosantini, de 76 años, quien fue llevado en compañía de su mujer al hospital Argerich, donde le suturaron dos heridas en la cabeza. Desde allí fue derivado a la Clínica Suizo-Argentina, donde los médicos estudiaban la posibilidad de someterlo a una operación para removerle un coágulo.
Los voceros sanitarios detallaron que Mosantini sufrió «cortes y traumatismo de cráneo, sin pérdida de conocimiento», además de un susto mayúsculo. Los testigos agregaron que si la araña le hubiera pegado de lleno, el hombre podría haber muerto. Vieytes detalló que el artefacto «pesa más de 60 kilogramos» y que, como hubo un cortocircuito, decidió llamar a los técnicos, que la bajarony la repararon la mañana del lunes. Cuando la refacción estaba lista, levantaron la araña hasta dos metros y pusieron debajo de ella cuatro mesas «para evitar accidentes», detalló el empresario. Sin embargo, «mientras se daba la clase, la araña cayó y le pegó a Armando, quien viene siempre y es como de la casa». La araña en cuestión es la más importante de un grupo de ocho artefactos similares.
La confitería Ideal (que de ella se trata), además de ser una de las más tradicionales de la Ciudad, por sus confituras, facturas, sus desayunos y su té por la tarde, ahora integra un punto decisivo en el circuito tanguero, que comenzó a desarrollarse en la década del '90. La actividad cultural, tanguera, es tan intensa en el primer piso que se brinda de lunes a lunes a partir de las 12 y hasta las tres de la mañana.
En el local, el primer actor argentino Luis Sandrini protagonizó la película «Los chicos crecen», Madonna se dio el lujo de ser «Evita» por un rato y el director español Carlos Saura la encontró «ideal» para su film «Tango».
Durante la veda de casi dos meses que impuso el Gobierno porteño tras la tragedia de Cromañón, que cobró 193 vidas, la Ideal tardó dos meses en volver a funcionar, cuando las demás «milongas» lo hicieron en 15 días. Continuó así la tradición fundada hace casi 90 años, en 1915, cuando su dueño, Manuel Rosendo Fernández, decidió que ya no sea más «un anexo» de su gemela de Corrientes y Libertad y tenga vida propia.
Este accidente quedará -seguramente- como un capítulo más de su historia, ya que no fue clausurada y por ende a partir de hoy volverá a abrir sus puertas, pese a la sensibilidad que hay con el tema de la seguridad en la Ciudad tras el incendio de Once.