Un pico en la ola de inseguridad que envuelve al conurbano y otras zonas de la provincia de Buenos Aires se registró en la madrugada de ayer, que arrojó un saldo de 5 personas muertas, tres de ellos delincuentes, quienes terminaron siendo asesinados por sus propias víctimas. Sin embargo, los otros dos casos fueron producto de la conducta despiadada de los ladrones que masacraron a víctimas indefensas como el de la nena de 9 años en Avellaneda y una jubilada de 78 años en La Plata.
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En Villa Corina (Wilde), alrededor de las 8, dos familias que se desplazaban en una camioneta 4x4, marca japonesa, con seis niños a bordo, fueron interceptadas al ingresar a su domicilio en Chascomús al 400 por dos jóvenes delincuentes que esgrimían gruesas armas de fuego. El conductor y tío de la víctima se trabó en lucha con uno de los asaltantes, lo que motivó que su compinche le efectuara dos disparos que mataron en el acto a la menor. Los delincuentes se dieron a la fuga.
En tanto en la capital provincial, Elva Barraza fue asesinada delante de su nieto de 5 años por un delincuente que le robó el monedero tras interceptarla en la puerta de su casa de calle 39, entre 117 y 118. Dos delincuentes que se movilizaban en una moto le exigieron a la mujer la entrega del dinero y ante un mínimo movimiento de ésta, uno de ellos le descerrajó un balazo que le provocó la muerte minutos más tarde, cuando era asistida en el Hospital Gutiérrez.
• Semejanza
La muerte de la mujer se asemeja al asesinato a mansalva del matrimonio de Ituzaingó cuando fueron ultimados, el pasado viernes, por tres malvivientes que habían ingresado en su domicilio de Bacacay 1275 para robarle. Juan Kalman, de 63 años; y Lidia Iglesias, de 62, fueron baleados por Raúl Roberto Sánchez, alias «Pitu», de 19 años, que ayer fue arrestado por la Policía. Los otros dos cómplices son menores de 16 y 15 años.
Pero el hecho más espeluznante se vivió en la casa de una pareja de orfebres, también en Ituzaingó, al ser masacrado a puñaladas y mazazos por una de sus víctimas, un delincuente que había ingresado para robar junto a un cómplice que -a su vez- hirió gravemente al hombre que había salido a perseguirlo. Jorge Domingo Villarroel, de 50 años, se encontraba anoche en grave estado en el hospital Posadas de Ramos Mejía mientras su mujer, Silvia Manchecielli, también de 50, salió ilesa.
Por último, en este raid sangriento de fin de semana, un agente de la Prefectura mató de un balazo a uno de los tres delincuentes que intentaron robarle el vehículo particular -Kia azul- en que se movilizaba junto a un familiar.
El hecho ocurrió en la calle D'Andrea a 50 metros de la avenida Pavón, en Avellaneda. El caso fue caratulado en «legítima defensa» por parte del fiscal de Lomas de Zamora, Diego Benedetto. El ladrón muerto vivía en el asentamiento conocido como Villa Tranquila, aunque su identidad y la del prefecto no fueron dadas a conocer.
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