25 de noviembre 2004 - 00:00

Ataque sin víctimas a tropa argentina en Haití

El general Jorge Lugani, segundo en el mando de la Misión para la Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah) ordenó la confección de una « incidencia», documento formal que registrará la agresión sufrida por 11 miembros del Grupo Aéreo Argentino a manos de 8 «chimeres» (bandas armadas pro Aristide) el domingo pasado. Se trata de la segunda «incidencia» grave que suma antecedentes para reclamar al secretario de la ONU, Koffi Annan, que agilice el envío de militares que aún falta para completar los 6.700 hombres. El general brasileño Augusto Heleno Ribeiro Pereira, titular de la Minustah (nombre que recibe la misión), ha dicho en varias oportunidades que necesita la totalidad de los hombres prometidos por la ONU para poder asegurar la transición hacia las elecciones generales de 2005.

En octubre pasado, el infante de marina Apolinario Gabriel recibió un disparo en el brazo izquierdo mientras desempeñaba una patrulla nocturna en Gonaives, ciudad bajo el control del contingente conjunto argentino. Ayer, el ministro de Defensa, José Pampuro, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevalier, responsable operativo de la fuerza desplegada en Haití, recibieron información detallada de los sucesos que ocurrieron en Citie Soleil. Esa localidad, muy pobre y dominada por bandas armadas de seguidores de Aristide y delincuentes comunes, está ubicada al norte de Puerto Príncipe. Allí fue agredido en agosto el auto del canciller francés, Renaud Muselier. Pampuro le había pedido al secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, en una reunión previa a la Cumbre de Ministros de Defensa que tuvo lugar la semana pasada en Ecuador, que presione a las Naciones Unidas para que completen cuanto antes el número de militares de la Minustah. El análisis del ministro -compartido con sus pares de Chile y de Brasil- es que la demora en consolidar el poder militar de los Cascos Azules en Haití podría afectar la agenda de la reorganización institucional del país caribeño. Se debe contar con una fuerza que, por su número y capacidad operativa, sea un instrumento disuasivo para cualquier grupo irregular. En una comunicación telefónica con este diario, el ex militar Guy Philippe, líder de la revuelta que terminó con el gobierno de Bertrand Aristide, volcado ahora a la política, se mostró sorprendido por la agresividad hacia los Cascos Azules. «Es la primera vez que se ataca un vehículo de las Naciones Unidas y se golpea con saña a sus miembros; puede ser el comienzo de algo más grande.»

Otras fuentes de la isla mencionaron que, además de amenazarlos de muerte, se humilló a los militares obligándolos a quedarse en ropa interior. Esta versión no pudo ser confirmada por el silencio oficial que rodea el suceso. La reconstrucción de los hechos indica que los argentinos (sin armas) se dirigían en un miniómnibus con identificación de la ONU a la playa Wahoo Beach, un balneario con confitería y alojamiento, similar a los marplatenses, aunque más modesto en dimensión y comodidades. En el trayecto, mientras atravesaban el barrio Bois Neuf, al norte de Citie Soleil, fueron interceptados por una docena de hombres armados con fusiles y pistolas que se identificaban con un brazalete colorado. Es característico de una banda dirigida por el pandillero Emmanuel Wilme. Los hicieron descender, los golpearon, buscaron armas y se llevaron varios objetos personales: relojes, billeteras y una cámara de video. Y luego los liberaron con la indicación de abandonar el área.

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