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17 de agosto 2026 - 12:20

Buscan en una flor que crece en la Antártida la clave para cultivos resistentes al frío, la sequía y otras condiciones extremas

Un grupo de científicos completaron el primer genoma a escala cromosómica de Colobanthus quitensis. Logra adaptarse simultáneamente a temperaturas extremas, escasez de agua líquida y altos niveles de radiación ultravioleta.

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El estudio, publicado en la revista Genome Biology and Evolution de la Universidad de Oxford, logró ensamblar de extremo a extremo los 40 pares de cromosomas de la especie en un trabajo bautizado como Polarix.

Científicos liderados desde Chile completaron el primer genoma a escala cromosómica de Colobanthus quitensis, una de las dos únicas plantas con flor que crecen naturalmente en la Antártida, en un avance que podría ayudar en el futuro a desarrollar cultivos más resistentes al frío, la sequía y otras condiciones extremas.

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El estudio, publicado en la revista Genome Biology and Evolution de la Universidad de Oxford, logró ensamblar de extremo a extremo los 40 pares de cromosomas de la especie en un trabajo bautizado como Polarix.

Los expertos señalaron que el nuevo mapa genético representa un avance frente a un estudio previo del Instituto Coreano de Investigación Polar, que nunca fue publicado y que sólo alcanzó un nivel fragmentario del genoma.

"Es una planta que se ha adaptado a condiciones extremas de frío, de temperatura, de salinidad, de radiación ultravioleta y eso nos puede ayudar a la agricultura al futuro", dijo a Reuters Eduardo Castro, investigador asociado del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC) y autor principal del estudio junto con Claudio Meneses, de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

"Si logramos identificar eso, logramos identificar esos genes que están detrás de estas capacidades, de estos rasgos, vamos a ser capaces de buscar esencialmente genes similares en plantas que nosotros utilizamos en la agricultura: papas, tomates, vides, etcétera, y que eventualmente necesitarían algún tipo de edición genética no transgénica", agregó.

Pese a que la secuenciación genética fue realizada en California, el ensamblaje y la anotación del genoma se efectuaron íntegramente en Chile durante aproximadamente un año y medio.

La Antártida es uno de los ambientes más áridos del planeta y la capacidad de Colobanthus quitensis para sobrevivir despertó interés científico ya que logra adaptarse simultáneamente a temperaturas extremas, escasez de agua líquida y altos niveles de radiación ultravioleta.

El genoma permitirá ahora buscar los genes que hacen posible su tolerancia y evaluar su eventual uso en especies agrícolas.

"La idea no es hacer transgénicos. La idea es editar el genoma de una planta que tenga valor nutricional", destacó Castro.

Aunque los genes responsables aún no han sido identificados, Castro estimó que una vez detectados, el desarrollo de aplicaciones comerciales podría tomar entre cinco y 10 años.

Por Fabián Andrés Cambero y Nicolás Cortés, de agencia Reuters

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