El proyecto fue dado a conocer por una compañía de arquitectura turca: un hotel circular "ecológico y flotante", con 152 habitaciones. Un emprendimiento frente a las costas de Catar que es tanto una apuesta sustentable como un desafío tecnológico.
Postales de un hotel ideado para producir su propia energía.
El proyecto fue dado a conocer por una compañía de arquitectura turca: un hotel circular "ecológico y flotante", con 152 habitaciones. Un emprendimiento frente a las costas de Catar que es tanto una apuesta sustentable como un desafío tecnológico.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pérdida mínima de energía y cero desperdicios. El plan es que los residuos orgánicos del hotel sean recolectados y convertidos en fertilizantes para las zonas verdes y que el techo de la estructura recoja el agua de lluvia para tratarla y emplearla en las tareas de limpieza. Mientras que el agua potable provendrá de la depuración del agua marina y las aguas residuales serán tratadas para no dañar el medio ambiente.
Como el hotel y su conexión a tierra firme estarán integrados por plataformas flotantes, podrá moverse por diferentes lugares de la costa.
Dispondrá de piscinas cubiertas y al aire libre, sauna, gimnasio, spa y hasta un minigolf. Y sus habitaciones contarán con un balcón propio para disfrutar del paisaje.
Se prevé además que la estructura circular gire lentamente hasta completar una vuelta cada 24 horas como parte de un sistema de producción de energía renovable similar al de una turbina eólica.
Se accederá al hotel por tres vías. Desde tierra firme, a través de un muelle flotante que conectará directamente con el edificio; por agua, mediante embarcaciones que partirán de la costa, y por aire, ya que estará equipado con un helipuerto.
Aunque los diseñadores no dieron una fecha exacta de inauguración, se espera que esté terminado para 2025.
Con el cambio climático elevando la temperatura del mar, se espera otra temporada récord de huracanes devastadores en el océano Atlántico y ciclones intensos en el Índico y el Pacífico Sur.
Con un agravante: la pandemia de coronavirus causó "interrupciones en los servicios de alerta temprana", que deberían ser "restaurarlos a la brevedad" para proteger a las comunidades costeras y al transporte marítimo.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) explicó que los océanos absorben más del 90% del exceso de calor atmosférico atrapado por los gases de efecto invernadero, y el calentamiento provoca cambios en la química de sus aguas que perturban los ecosistemas marinos y a las personas que dependen de ellos.
La "economía azul" genera entre 3.000 y 6.000 millones de dólares al año y proporciona medios de vida a más de 6.000 millones de personas. Pero una parte considerable de esos beneficios se pierden anualmente a causa de condiciones climáticas extremas.
"Provocada por los conflictos, alimentada por los impactos climáticos y la pandemia de Covid-19, la hambruna está tocando las puertas de millones de familias", recordó el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley.
Según un nuevo informe de la entidad junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se prevé que el hambre aumente drásticamente en los próximos meses en más de 20 países si no se intensifica la ayuda lo antes posible.
Yemen, Sudán del Sur y Nigeria son los países en mayor riesgo, pero las guerras y el hambre también están ejerciendo presión sobre otras naciones en distintas partes del mundo.