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12 de agosto 2025 - 14:54

Caso Diego Fernánez Lima: Qué dijo su hermano y por qué el fiscal no le tomó declaración a Cristian Graf

La aparición de los restos de Diego Fernández Lima, en una casa lindera a la que alquilaba Gustavo Cerati, dio a su familia la certeza de su muerte y ubicó a Cristian Graf en el lugar de sospechoso número uno.

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La causa del cuerpo econtrado en la casa donde vivió Gustavo Cerati sigue develando detalles de la juventud del acusado.

La familia de Diego Fernández Lima atraviesa un momento tan doloroso como inesperado. Después de más de cuarenta años de incertidumbre, en mayo pasado, obreros que trabajaban en una propiedad de Coghlan hallaron sus restos enterrados en el jardín. El adolescente había desaparecido el 26 de julio de 1984, cuando tenía apenas 16 años. Aunque la noticia cerró un capítulo interminable de búsqueda, abrió otro no menos angustiante: la necesidad de saber quién lo mató y por qué. “Mi mamá dejó el teléfono fijo por si Diego llamaba y hasta hace unos días se asomaba a la ventana con la misma ilusión”, expresó Javier Fernández Lima, el hermano de Diego.

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En diálogo con De acá en más, relató que la ausencia de Diego marcó a fuego a toda la familia. Su padre murió en los años 90 en un accidente de tránsito mientras seguía rastreando pistas. Su madre, de 87 años, mantuvo la esperanza de encontrarlo vivo hasta la semana pasada, cuando el Equipo Argentino de Antropología Forense confirmó la identidad a partir de una comparación de ADN. Javier mismo se vio afectado por la noticia al extremo de conmoverse hasta las lágrimas durante su diálogo con María O´Donell.

La pista que permitió resolver el paradero de Diego fue un dato que por curioso, hizo pública la noticia: la casa donde se encontró el cuerpo del aquel entonces adolescente colindaba con una propiedad que había sido alquilada por Gustavo Cerati. De hecho, cuando la noticia del hallazgo del cuerpo se hizo pública, circuló indicando erróneamente que el cuerpo había sido hallado en esa vivienda.

javier fernandez lima

Javier Fernández Lima, hermano menor de Diego, el adolescente de 16 años cuyos restos fueron encontrados en la vivienda de Coghlan, lindera a la propiedad que otrora alquiló Gustavo Cerati.

Lo real es que la casa en la que se produjo el hallazgo, ubicada en avenida Congreso 3742, pertenece a la familia de Cristian Graf, un excompañero de la Escuela Técnica N° 36 “Almirante Guillermo Brown”. Graf, hoy sindicado como principal sospechoso, vivía allí en la época de la desaparición. La fiscalía, a cargo de Martín López Perrando, avanza en la recolección de testimonios para reconstruir qué pasó aquel día de 1984. De hecho, incluso cuando Graf se haya presentado de forma voluntaria a la fiscalía, López Perrando no imputó aún a Graf y decidió no tomarle declaración formal hasta contar con más elementos.

A pesar de que el crimen prescribió —al no tratarse de un hecho de lesa humanidad—, los Fernández Lima buscan que se abra un “juicio por la verdad” y ya evalúan impulsar una “Ley Diego”, inspirada en la “Ley Piazza”, para evitar que casos de desapariciones prescriban. “Queremos que esto sirva también a otras familias que viven lo mismo”, sostuvo Javier.

El desconcertante testimonio de un compañero de Fernández Lima

Adrián Farías, quien iba al igual que Diego y que Cristian Graf a la ENET N° 36, dio una entrevista en la que describió a Fernández Lima como un joven conflictivo, que solía hostigar a otros estudiantes. Según su versión, incluso llegó a agredirlo físicamente y a intentar abusar de él en un baño de la escuela.

Farías contó que nunca denunció el hecho por temor a ser estigmatizado como “buchón”, un término cargado de peso en las relaciones escolares de la época. “Si decías algo, te pegaban”, resumió. Reconoció que decidió hablar recién después de ver en redes sociales una nota que vinculaba a Graf con el caso, y pese a las críticas y cuestionamientos que recibió, ratificó su testimonio.

Aunque su relato generó reacciones encontradas y abrió dudas sobre su verosimilitud, la declaración aportó un ángulo nuevo al caso: las tensiones y dinámicas internas entre los jóvenes de aquel colegio técnico, que en ese entonces funcionaba en otra sede, en la esquina de Ballivián y Donato Álvarez (hoy Combatientes de Malvinas).

Cristian Graf

Cristian Graf se presentó espontáneamente ante la fiscalía pero aún no se encuentra imputado en la causa.

La presentación de Cristian Graf ante la justicia

El lunes 11 de agosto, Cristian Graf se presentó de manera voluntaria en la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 61. No fue citado como imputado, por lo que su presencia tuvo carácter espontáneo. Allí se le informó que, de ser necesario, se le asignaría un defensor oficial, y se lo dejó en libertad para retirarse.

A la salida, un móvil televisivo lo interceptó con una pregunta directa: si había asesinado a Diego Fernández Lima. Graf respondió con un tajante “¡No!” y se apartó del micrófono antes de ingresar a su domicilio en Coghlan, acompañado por su pareja y otra persona.

Mientras tanto, el fiscal López Perrando continúa con la ronda de testimonios. Entre los citados figuran excompañeros de la víctima y del sospechoso, además de obreros que participaron en la excavación que dejó al descubierto la pequeña fosa donde yacían los restos, a apenas unas cuadras de donde se lo vio por última vez.

El hallazgo, a menos de un kilómetro del último lugar en que un testigo recordó haber visto a Diego, es un dato que para la familia no deja dudas: el joven conocía a quienes lo llevaron hasta esa casa. La incógnita es si, con el paso de los años y la prescripción de la causa, será posible esclarecerlo en sede judicial.

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