La joven Lucila Frend fue absuelta en el juicio que se le hizo como la única acusada por el crimen de su amiga Solange Grabenheimer, asesinada el 10 de enero de 2007 en el departamento que ambas compartían en la localidad bonaerense de Vicente López.
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El veredicto "unánime" fue del Tribunal Oral Criminal N° 2 (TOC2) de San Isidro, que absolvió a la joven a raíz de una "falta de pruebas" en su contra y luego de entender que no hubo una hipótesis certera sobre cómo fue el crimen ni acerca del horario en el que ocurrió.
Lucila, de 25 años, confirmó tras el fallo que ahora piensa irse a vivir al exterior y pidió que la Justicia "encuentre al asesino" de Solange, cuya identidad sigue siendo un misterio.
Las variaciones en cuanto a la hora en la que se había perpetrado el asesinato situaban a Frend eventualmente en el interior de la vivienda o fuera de ella. Apenas escuchó la absolución en su favor, la acusada se abrazó con sus dos abogados, Francisco García Santillán y Sergio Pizarro Posse, en tanto que los familiares de Solange estallaron en llanto, entre ellos Patricia, su madre.
Los primeros gritos que irrumpieron en la diminuta sala del tribunal de San Isidro obligaron a la intervención del presidente del cuerpo, Oscar Zapata: "Esto no es un circo", manifestó. Familiares de Lucila, por su parte, insistían con que "se hizo Justicia" y que "por fin se sabe la verdad".
"Vas a tener que vivir con esto todos los días asesina", fue una de las respuestas con las que replicaron los familiares de Solange, tras lo cual la Policía rápidamente desalojó la sala para evitar incidentes.
Uno de los puntos en los que no hubo acuerdo entre los distintos peritos que declararon en el juicio es la forma en que mataron a Solange.
Al respecto, el tribunal sostuvo que no hubo coincidencia en si la muerte "fue producto de un estrangulamiento a lazo o mediante el canto de un cuchillo y la sujeción por la boca de la víctima con una mano".
De todos modos, el punto de controversia más importante es el horario del asesinato de la joven, ya que Lucila reconoció que se fue del departamento ubicado en el tercer piso de la calle Güemes al 2280 a las 7:30 de la mañana, que Solange se quedó durmiendo y que al regresar por la noche la encontró ya sin vida.
Para el fiscal, el horario de la muerte de Solange fue entre la 1:00 y las 7:00 de la mañana, lo cual la ubicada a Lucila en la escena del crimen y complicaba su situación. Sin embargo, tras la declaración de varios peritos el tribunal concluyó que el "horario en que ocurrió la muerte de la víctima no ha podido ser establecido con el grado de certeza que este pronunciamiento requiere".
Además de la declaración de los ocho peritos en el juicio, de la cual "sólo puede aspirarse en consecuencia a elaborar hipótesis probabilísticas", los jueces tuvieron en cuenta que el profesional Eugenio Aranda, el primero en llegar a la escena del crimen y revisar el cuerpo de Solange, cambió su declaración respecto a la hora del crimen.
"La parte acusadora ha fundado su opinión en cuanto a la hora de la muerte en las manifestaciones del Dr. Aranda, indicando que la autopsia comienza en el lugar del hecho y que el médico que llega al lugar es el más capacitado para establecerla, aunque como se dijo no le creyó en cuanto a que hubo algún consenso", señaló el tribunal.
Los jueces Oscar Zapata, Lino Mirabelli y Hernán San Martín, cargaron las críticas en el fiscal de Vicente López Alejandro Guevara, ya que "los elementos de juicio colectados durante esta investigación a cargo del Ministerio Público Fiscal resultan a todas luces inadecuados e insuficientes para sostener la acusación que se ha pretendido".
En cuanto a la acusación de que el autor material del crimen es una persona zurda, al igual que lo es la acusada, el tribunal remarcó que lo primero está en duda a raíz de las contradicciones de los peritos sobre la posición que adoptó el asesino.
Respecto a que el acceso a la vivienda no estaba forzada y no hubo robo de objetos de valor en el lugar, los jueces le recordaron al fiscal que existía una puerta balcón que nunca estaba con llave y a la cual se podía acceder desde el exterior.
Incluso, los jueces no descreyeron de la versión de Lucila sobre que el día del crimen y luego que Solange no le contestara llamados telefónicos, tenía "miedo" de que haya habido algún robo y por eso acudió en compañía del novio de la víctima.
Los jueces también negaron la versión del fiscal sobre que Lucila no intentó comunicarse con su amiga durante el transcurso de ese 10 de enero: contrariamente constatan que hubo dos mensajes de texto y dos llamados telefónicos.
El tribunal calificó de "meras especulaciones, pareceres" los argumentos utilizados por el fiscal al pedir la pena de prisión perpetua para Lucila. Además, lo criticó por apoyarse en "conjeturas parciales lanzadas a modo de "sospecha" por parte de personas allegadas a la víctima y seguramente influenciadas por un preconcepto acerca de la responsabilidad de la imputada en el hecho".
Menor entidad le dieron los jueces a las explicaciones de los peritos sobre la personalidad psicótica que le atribuyeron a Lucila, y sin adentrarse en dicho análisis la absolvieron por unanimidad y declararon la clausura del juicio.
Ahora, es de prever que la querella y probablemente la fiscalía interpongan recurso ante la Cámara de Casación bonaerense, la cual no cuenta con plazos para definirse. Patricia Llambot, madre de la joven asesinada, anunció este martes que apelará el fallo, tras conocerse la absolución de la acusada y tildó de "cobardes" a los jueces del tribunal.
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