Productores citrícolas de la localidad entrerriana de Chajarí agredieron a inspectores del Ministerio de Trabajo y de la AFIP para impedir que releven el empleo en negro del sector. La violencia llegó al punto de dar vuelta el vehículo que los transportaba. Se estimaba que 60% de los 1.700 trabajadores no están registrados. Una lamentable reacción, sin dudas. El gobierno, de todas maneras, debería reconocer que el trabajo en negro fue y sigue siendo generado por sus propias medidas (doble indemnización, aumentos por decreto o mayores impuestos a sueldos), y que lamentablemente creció fuerte en todo el país. Obviamente, ello no justifica estos hechos de violencia ocurridos el miércoles por la noche.
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