Paros en bancos oficiales por 48 horas, sorpresivos en subtes y en el hospital Garrahan por otras 72 horas. Serios incidentes en Aeroparque con heridos y detenidos de la estatal aerolínea LAFSA. Caos en el centro de la Ciudad de Buenos Aires causado por el activismo piquetero que se opone al gobierno de Néstor Kirchner. Todos estos hechos coinciden en el reclamo por parte del gremialismo de subas de salarios y subsidios, incentivados por la reciente alza de precios que, como reconoció el propio ministro Roberto Lavagna, llegaría a 11% este año. Si se insiste solamente en imponer acuerdos a empresarios como remedio a la inflación, es de esperar que estos conflictos vayan en aumento de la mano de los precios. El gobierno debería comenzar a pensar que es un riesgo para un año electoral.
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