Uno de los dos detenidos por el crimen de Gustavo Lanzavecchia, el decorador de Susana Giménez que murió ahogado el viernes pasado al ser arrojado atado de pies y manos a una pileta en un asalto en su casa de Lomas del Mirador, confesó su participación en el crimen.
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Fuentes de la Fiscalía General de La Matanza informaron que durante las indagatorias tomadas ayer por la fiscal del caso, Analía Córdoba, uno de los apresados, identificado como Roberto Leiva (27), contó su participación en el hecho y que el móvil del crimen fue el robo.
La fiscal Córdoba aseguró hoy que, de acuerdo a su investigación, los autores del hecho asesinaron a Lanzavecchia (42) e intentaron hacer lo mismo con el policía apuñalado, Alejandro Alvarez Auer (35), "para ocultar todos los rastros y procurar así la impunidad".
Por su parte, el abogado de la familia Lanzavecchia, Miguel Angel Pierri, aseguró que "el crimen se desencadenó por una promesa de dinero que los asesinos no encontraron en la casa".
Por el caso, detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones de La Matanza continuaban hoy la búsqueda de un tercer hombre que participó del crimen y está identificado, pero aún prófugo.
Fuentes judiciales como policiales consideran que el caso está esclarecido no sólo por la confesión de uno de los imputados, sino también por el cúmulo de pruebas colectadas en el expediente.
La clave de la investigación fue las declaraciones de testigos de identidad reservada que identificaron a las personas que incendiaron en la localidad de Pontevedra el auto Volkswagen Bora de Lanzavecchia, con el que los asesinos huyeron de la casa.
Los voceros explicaron que en los tres allanamientos realizados la madrugada del domingo en los domicilios de los sospechosos, los investigadores recuperaron todos los objetos robados en la casa de Lanzavecchia.
La policía secuestró tres televisores, un DVD, una consola de juegos, una notebook, un microondas, una licuadora, cuatro bolsones con ropa y elementos de utilería que el decorador de Susana tenía para hacer disfraces, entre ellos, una peluca.
Las fuentes descartaron que la venta del Bora que Lanzavecchia había publicado en los clasificados haya sido el motivo por el que los delincuentes llegaron a la casa, una hipótesis planteada al inicio de la pesquisa por la familia de la víctima.
Los investigadores explicaron que los tres autores del hecho entraron a la vivienda por la relación que tenía el decorador con el confeso Leiva.
"Una de las personas que está aprehendida lo conocía con anterioridad y por eso es que se justificó por qué ingresaron en el domicilio de la víctima sin ejercer ningún tipo de violencia", explicó la fiscal en declaraciones a Radio Mitre.
Córdoba precisó que "la víctima le abrió la puerta a esta persona que venía con dos sujetos más. Eran conocidos de las personas del barrio porque también trabajaban en la zona".
Alvarez Aguer, piloto de la división aérea de la policía bonaerense, llegó a la casa cuando ya estaban los asaltantes porque era amigo de Lanzavecchia.
Los voceros explicaron que Lanzavecchia y Alvarez Aguer se habían conocido cuando el efectivo prestaba servicio adicional en la custodia del estudio que el canal Telefé tiene en Martínez, donde Susana Giménez realiza su programa.
Ya dentro de la casa, los delincuentes redujeron a Lanzavecchia y Alvarez Aguer y comenzaron a revisar la propiedad en búsqueda de dinero y objetos de valor.
"A Lanzavecchia lo golpearon seguramente con el fin de que revelara dónde tenía dinero y hasta lo obligaron a abrir una caja fuerte", explicó un vocero judicial.
La hipótesis de la fiscal Córdoba y de la policía es que la víctima conocía a uno de los autores y para evitar ser delatados, decidieron asesinar al decorador y al policía.
Lanzavecchia, que se encontraba vestido con un traje de baño, fue maniatado por la espalda con los precintos plásticos que se utilizan para atar cables y con un cinturón en los pies, y así fue arrojado a la pileta, donde, por la forma en que estaba sujetado, no tuvo la posibilidad de salir a flote y murió ahogado.
En cambio, al policía lo apuñalaron y lo dieron por muerto por el gran charco de sangre que dejó en el lugar. Sin embargo, las fuentes señalaron que fue el propio efectivo quien pudo llamar al 911 cuando los asesinos escaparon.
"Lo que creo es que al advertir que esta persona era un efectivo policial, lo que realmente no les cae muy en gracia, no le iban a dar muchas posibilidades", consideró la fiscal.
Tanto Leiva como "Freddy", el otro detenido de 19 años, quedaron detenidos e imputados de "robo en poblado y en banda en concurso con homicidio agravado criminis causa", es decir cuando se mata para ocultar otro delito y lograr la impunidad, y que tiene una pena de prisión perpetua en el Código Penal.
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