El sacerdote Jorge Gómez, el católico que el domingo pasado interrumpió la actuación de un grupo musical durante la Fiesta Nacional del Chivo en Mendoza por considerar que atentaba contra las convicciones religiosas, volvió a quedar en el centro de polémica.
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Esta vez, por una frase: "La violación de la fe es diez mil veces peor que la violación de una hija", sostuvo a un programa de la emisora Radio Nihuil de esa provincia.
El domingo pasado, Gómez había subido al escenario para interrumpir una actación del grupo coral "Lutherieces", que realizaba su obra "Educación Sexual Moderna", luego de que se sintiera ofendido por una alusión sobre el celibato.
"No voy a permitir que ensucien mi castidad", exclamó frente a la sorpresa de los integrantes del conjunto.
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