Cada 15 de octubre se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos, es una fecha que invita a reflexionar acerca del valor que tiene un hábito tan cotidiano y que puede marcar la diferencia en la salud pública.
Cada 15 de octubre se celebra esta jornada que busca promover un hábito simple pero fundamental para tener una buena salud.
Día Mundial del Lavado de Manos: un hábito que puede hacer la diferencia
Cada 15 de octubre se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos, es una fecha que invita a reflexionar acerca del valor que tiene un hábito tan cotidiano y que puede marcar la diferencia en la salud pública.
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A pesar de que es un acto muy subestimado, lavarse las manos de manera correcta puede prevenir gran cantidad de enfermedades transmisibles, como infecciones respiratorias o trastornos gastrointestinales. En lugares en los que el acceso a agua limpia y a jabón no está garantizado, se vuelve un derecho fundamental.
En Argentina, las políticas sanitarias y la infraestructura son fundamentales. Por eso este día conmemorativo es un estímulo para que las escuelas, las instituciones y los gobiernos refuercen en campañas para difundir la importancia de hacerlo.
El Día Mundial del Lavado de manos se estableció en el año 2008, fue la Asociación Mundial para el Lavado de Manos quien lo hizo para promover el lavado con agua y jabón como una medida de prevención accesible para todas las personas.
Desde ese momento, organismos internacionales como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptaron la fecha como una búsqueda de concientizar a la población mundial.
Todos los años se establece un lema diferente para centrar el foco de interés y para que, además de generar conciencia, se movilicen recursos para impulsar políticas que puedan garantizar el acceso al agua, al jabón y a instalaciones adecuadas para todos.
Lavarse las manos no se trata solo de un acto de limpieza individual, sino que también es una de las herramientas más efectivas para frenar la transmisión de enfermedades. Según la Organización Panamericana de la Salud, es una medida económica, sencilla y que reduce el riesgo de infecciones.
El lavado correcto puede disminuir enfermedades diarreicas y respiratorias. Además, contribuye a contener la resistencia antimicrobiana porque previene infecciones y reduce el uso innecesario de antibióticos.
El hecho de lograr que el lavado de manos con agua y jabón sea un hábito extendido reduce la mortalidad infantil que se relaciona con la desnutrición y la diarrea, dos problemas que están vinculados con la higiene.
Para que el lavado de manos cumpla su función protectora, no basta con mojarse las manos, es muy importante seguir una técnica correcta y dedicar el tiempo necesario. Según recomendaciones de organizaciones como UNICEF y clínicas especializadas estos son los pasos a seguir para hacerlo adecuadamente:
Humedecer las manos con agua limpia.
Aplicar jabón suficiente para cubrir ambas manos.
Frotar bien durante al menos 20 a 30 segundos, prestando atención a las palmas, el dorso, los dedos, entre los dedos y debajo de las uñas.
Enjuagar completamente con agua, asegurándose de eliminar todo el jabón.
Secar con un paño limpio o toalla desechable. Las manos húmedas se pueden recontaminar fácilmente.
Cuando no haya agua y jabón disponibles, se recomienda usar un gel o desinfectante de manos que contenga al menos 60% de alcohol, frotando hasta que las manos estén completamente secas. Pero esta alternativa no reemplaza el lavado tradicional si las manos están visiblemente sucias.
También se aconseja sacarse los anillos, pulseras o relojes antes del lavado, para asegurar que las áreas sean limpiadas de manera correcta.
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