Fiestas postergadas se dolarizan por retorno incierto de la actividad

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Las nuevas listas de precios de muchos proveedores ahora están en la divisa estadounidense, una forma de no perder ante la inflación. Pocos convalidan estos incrementos y aparecen las negociaciones individuales.

Florentina y Juan Pablo tenían planeando casarse el último fin de semana de agosto, pero el Covid-19 cambió sus planes. Luego de haber acordado con el salón donde realizarían la fiesta una nueva fecha para noviembre, debieron volver a ser postergarla esta vez para abril del año que viene. Claro que el nuevo calendario llegó con incrementos de todos los proveedores pero con una sorpresa, ahora muchos de esos valores se dolarizaron. Y es que ante la extensión de la cuarentena y la incertidumbre sobre cuándo se habilitará el rubro, muchos pintaron sus tarifas de verde para no perder ante la inflación y la inactividad que ya acumula 5 meses.

“En un principio no teníamos aumentos, de agosto a noviembre los precios se mantenían, ahora al pasarlo al año que viene si tuvimos incrementos de las tarifas. El diseñador del vestido nos cotiza en dólares y quiere que le demos el último pago en noviembre, cuando nuestra fiesta será en abril y la última prueba va a ser en esa fecha”, explico Juan Pablo Rossi que ahora tiene planeado casarse la primera quincena de abril. “Con el fotógrafo, nos pasó algo similar, ya teníamos pago el 50% y al notificarle que la nueva fecha de la fiesta nos pasó un nuevo catálogo con los precios, pero en dólares”, agregó Rossi que aseguró que ahora “todo se trata de negociación constante”.

Lo cierto es que es una modalidad que está creciendo dentro del sector de eventos. “Se usa dolarizar las tarifas, pero no todos lo están haciendo. Hablando con otros proveedores algunos me cuentan que antes las tarifas las pasaban en pesos y hoy en dólares pero se negociacia y se habla con cada situación en particular”, comentó a este diario Pablo Vegacaro fotógrafo de bodas. “A los clientes no les gusta escuchar la palabra dólar, por eso muchas veces se evita pero es cierto que a veces es conveniente para ambas partes”, remarcó el especialista.

Para los proveedores de servicios el 2020 sin dudas fue un año negro. “Aquellos que habían reprogramado su fiesta para fin de este año decidieron pasarlo para el 2021 y la realidad es que para nosotros es muy complicado mantener durante tanto tiempo un valor fijo, por lo que estamos ajustando las nuevas tarifas para el 2021”, reconoció Vegacaro.

“En mi caso nosotros estábamos a pocos días de casarnos cuando decretaron la cuarentena obligatoria por lo que todo estaba 100% pago menos el salón que lo íbamos a terminar de abonar el día de la fiesta. Ese valor si se incrementó y todavía no sabemos cuánto hasta que podamos celebrar la fiesta”, contó Camila Iglesias Botero de 29 años que de marzo postergó su casamiento para septiembre y nuevamente tuvo que reprogramarla, por ahora con fecha incierta.

“En todos los proveedores buscamos acompañar a los clientes por eso queremos ver cada caso y ver sus necesidades y posibilidades para que todo salga de la mejor manera”, concluyó Vegacaro que espera que con una vacuna disponible, las fiestas vuelvan a celebrarse. Lo cierto es que nada será igual y desde el sector ya estudian y presentan protocolos para el regreso de la actividad en un futuro.

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