El Reloj del Juicio Final alcanzó su punto más alarmante: 85 segundos para el fin del mundo. Para evitar el desastre, los científicos exigen medidas inmediatas: control de armas nucleares, normativas para la inteligencia artificial (IA) y cooperación multilateral frente a riesgos biológicos.
El Reloj del Juicio Final fue creado en 1947 por científicos como Albert Einstein y J. Robert Oppenheimer. Este mide metafóricamente lo cerca que está la civilización de una catástrofe. Anualmente, un panel de expertos, que cuenta con ocho premios Nobel, analiza los riesgos globales para ajustar sus manecillas. Haber llegado a los 85 segundos para la medianoche marca el punto de mayor peligro en toda su trayectoria.
Alexandra Bell, presidenta y directora ejecutiva del Boletín de los Científicos Atómicos, explicó en un comunicado oficial: “El Reloj del Juicio Final es una herramienta para comunicar lo cerca que estamos de destruir el mundo con tecnologías de nuestra propia creación. Los riesgos que enfrentamos por las armas nucleares, el cambio climático y las tecnologías disruptivas son cada vez mayores. Cada segundo cuenta y se nos acaba el tiempo”.
Qué se puede hacer para alejar la medianoche
El mensaje del Boletín de Científicos Atómicos no busca infundir pesimismo, sino movilizar a la sociedad. El panel insiste en que las amenazas actuales son "autogeneradas", lo que implica que existe la capacidad política y social para mitigar estos riesgos globales.
A su vez, los especialistas recalcaron que es posible retrasar las manecillas si las naciones eligen la colaboración y el compromiso político por encima de la parálisis y el conflicto.
El llamado resalta que, mediante el desarme nuclear, los pactos ambientales y el control de las nuevas tecnologías, la humanidad aún tiene en sus manos el poder de corregir su trayectoria.
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