La solicitud del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de crear una nueva misión de las Naciones Unidas para Haití, conocida ayer, apuró los planes del Ministerio de Defensa y de la Cancillería para la formación de una fuerza de tareas conjunta que contribuya al esfuerzo de pacificación. El ministro José Pampuro, el secretario de Asuntos Militares y el titular del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Jorge Chevalier, dieron ayer la aprobación al diseño de la fuerza conjunta que se desplegará en el país caribeño. Luego de la recomendación de Annan, elaborada en un informe de 38 páginas, en la que sugiere que la nueva fuerza multinacional de Cascos Azules debería integrarse con 6.200 soldados, Defensa resolvió que el contingente criollo sea de unos 450 hombres. La Argentina contribuiría con 200 infantes de Marina, igual número de efectivos del Ejército, helicópteros de la Fuerza Aérea y dos buques de la Armada, el transporte Bahía San Blas y logístico Patagonia. En la Cancillería y en Defensa se aguarda que Naciones Unidas dicte de un momento a otro la nueva resolución, por la que se reemplazará a la fuerza multinacional liderada por los EE.UU. que se instaló luego de los cruentos enfrentamientos que terminaron con la salida del ex presidente de Haití, Bertrand Aristide. El embajador Domingo Cullen, director de Organismos Internacionales, participó en todo el proceso que dio luz a la fuerza conjunta. Tanto José Pampuro como su par en Cancillería, Rafael Bielsa, saben que el compromiso internacional en Haití es casi una obligación, pues Brasil, el socio mayor del Mercosur y aliado estratégico principal elegido por Kirchner, prepara un contingente para enviar a Haití.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Existe la idea de que las tropas integren una compañía de Cascos Azules con mando unificado, la experiencia ya se hizo en Chipre, donde conviven en una misma fuerza soldados argentinos, chilenos y paraguayos. Chile, el otro modelo regional que se observa cuando hay compromisos internacionales -ahora distanciado por la crisis del gas-, ya había enviado 270 militares, el mayor contingente comprometido hasta ahora por el país trasandino, cuando los EE.UU., Canadá y Francia llegaron a Puerto Príncipe, al comienzo de la crisis, luego que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó el apoyo multilateral. Con la ley marco de ingreso y egreso de tropas ya aprobada hace dos semanas, el camino para que el Congreso autorice el envío es más expeditivo. La ley revirtió lo que fue una práctica, que la imprevisión del Ejecutivo en girar las autorizaciones o las demoras del Congreso en tratarlas terminaran dando por tierra con cualquier compromiso internacional.
Funcionarios de Defensa sondearon el humor de los presidentes de las comisiones de Defensa y de Relaciones Exteriores de ambas cámaras para evitar sorpresas cuando el Ejecutivo tramite la autorización de rigor.
La ronda de consultas entre Pampuro y los jefes militares para diseñar el tamaño de la fuerza de paz había comenzado la semana pasada y tras la solicitud de Annan a los países miembro de la ONU hecha pública ayer, se dieron los retoques finales con una fecha tentativa para la zarpada del transporte San Blas: la segunda semana de mayo. Tras la crisis de Haití, Néstor Kirchner se comprometió a asistir a los pobladores de Puerto Príncipe con ayuda humanitaria y luego a integrar una fuerza de estabilización de Cascos Azules con mandato de la ONU.
Dejá tu comentario