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20 de agosto 2013 - 22:50

Escape cinematográfico de 13 presos de máxima peligrosidad en Ezeiza

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El boquete se hizo desde una celda
Trece presos escaparon de la cárcel de Ezeiza y como consecuencia de la fuga renunció el jefe del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, y fueron separados 19 guardia cárceles.

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Al anunciar su renuncia, el funcionario informó sobre el desplazamiento de los 19 miembros del SPF -entre ellos seis celadores, cuatro jefes de turno, y el propio director del penal- y dijo que en la fuga hubo "claramente una complicidad" del personal penitenciario.

"Soy el máximo responsable político de esta fuerza, asumo la responsabilidad que me cabe, por eso he presentado mi renuncia indeclinable ante el ministro de Seguridad y Derechos Humanos Julio Alak", señaló Hortel en un encuentro de prensa en el que no aceptó responder preguntas.

En reemplazo de Hortel fue designado Alejandro Marambio, experto en temas penitenciarios, quien este miércoles estará arribando al país proveniente de España para asumir el cargo.

El anuncio fue realizado por el ministro Alak, quien también informó que "se ha decidido establecer una recompensa de 500 mil pesos a las personas que brinde información" sobre el paradero de los prófugos.

"Unos 500 mil pesos por cada uno, a cualquier ciudadano argentino que pueda dar información sobre el paradero de estas personas", precisó el funcionario en una conferencia de prensa.

La fuga tuvo lugar en la noche de este lunes de la celda 22 del pabellón B y los presos escaparon a través de un túnel que ellos cavaron en los últimos días. En la madrugada de este martes dos de ellos fueron recapturados cuando caminaban por la ruta 205, en la localidad bonaerense de Cañuelas.

"Esta fuga no se pudo llevar a cabo sin logística y complicidad externa e interna", expresó Hortel, quien admitió que de la investigación del hecho "surge claramente una complicidad del personal penitenciario".

El funcionario sostuvo que además del sumario interno se prepara "una denuncia penal" contra los responsables de la unidad penitenciaria. Hortel informó que para escapar, los presos construyeron un boquete en el piso de 40 por 20 centímetros, atravesando 20 centímetros de concreto.

"Después construyeron un túnel de un metro de profundidad y dos metros de longitud, recorrieron 30 metros hasta un alambrado perimetral y después recorrieron 40 hasta otros dos, siempre cortándolos con herramientas", explicó el renunciante jefe del SPF. Hortel advirtió que para concretar la fuga, fueron necesarios al menos dos días de trabajo y "herramientas con las que habitualmente no pueden contar los internos".

Al marcar la responsabilidad del personal, dijo que sugestivamente "la requisa nunca pudo darse cuenta de los trabajos" preparatorios de la huída, ni "los soldados de guardia separados en las torres por 50 metros pudieron ver la fuga, como así tampoco los soldados apostados en las torres". En tanto, circularon informaciones referidas a un motín que se habría iniciado en el mismo sector de la prisión de donde fugaron los trece reclusos, pero el Gobierno le restó veracidad a esas versiones.

El ministro de Justicia, Julio Alak, negó la existencia de un motín con toma de rehenes, aunque confirmó que se produjo un incidente en el que un recluso hirió a un oficial.
"No hay motín, ni existió motín alguno en el penal de Ezeiza. Tampoco hubo toma de rehenes", indicó Alak.

Por su parte, el Servicio Penitenciario Federal (SPF) precisó en un comunicado que "un oficial recibió una herida cortante leve cuando intervino, junto a personal de Requisa del establecimiento, para controlar una riña que se produjo entre internos luego de que uno de ellos prendió fuego un colchón".

"La situación en el Complejo Penitenciario de Ezeiza está absolutamente controlada y el refuerzo de la guardia responde a la activación de un protocolo de seguridad que se aplica en situaciones de fuga como la informada este mediodía", indicó el SPF.
El fiscal de Lomas de Zamora Adrián García Lois, tras apersonarse en la unidad, confirmó ante la prensa que no hubo motín ni toma de rehenes.

Explicó que un recluso, tras prenderle fuego a un colchón, sufrió quemaduras leves en la oreja -en un hecho ajeno a la fuga- y que cuando un guardiacárcel intentó acercarse para asistirlo fue atacado por otro interno con un arma blanca de fabricación casera.

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