Súbitamente en este verano, el COMFER abrió los ojos y vio mujeres desnudas en la televisión. Como si en los últimos tres años y medio hubiera estado mirando hacia otra parte, ayer se puso firme e inició, con Jorge Rial en «América TV», una ronda de castigos que continuaría hoy con «Canal 9».
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Llamativas las repentinas alarmas del licenciado Julio Bárbaro, tras tanto tiempo de tolerancia. ¿No le preocupaba antes al presidente Néstor Kirchner, padre de una adolescente de 16 años, tantas de las procaces imágenes que suelen verse por televisión aun dentro del horario de protección al menor? Hay que recordar que el COMFER es un organismo que depende directamente de la Presidencia de la Nación, y cuyo fin no sólo es licitar ondas, favoreciendo casi siempre al monopolio «Clarín», sino también regular los contenidos que se ven por los medios audiovisuales.
Sin embargo, en todos estos años de garantismo televisivo, el COMFER fue excesivamente maleable. Los medios del monopolio gozaron siempre de privilegios especiales: desde la absoluta tolerancia a la falta de respeto de los horarios de apertura y cierre de la programación («Canal 13» fue líder en esta costumbre, después emulada forzosamente por la competencia), hasta la luz verde en la reacomodación de sus señales de cable en Multicanal para favorecerlasen la grilla, como es el caso de su canal de noticias TN, o las señales de audiencia casi nula Magazine y Metro, convenientemente reubicadas en la posición del control remoto.
Sin intervención ninguna por parte del COMFER también se tramitó la proyectada fusión entre Multicanal y CableVisión, pese a las acciones judiciales en su contra que surgen en provincias (sobre las que informó ayer este diario). Sin embargo, el COMFER se asusta ahora por una mujer desnuda que apareció en el programa de Jorge Rial en «América TV» (ver sección Espectáculos). ¿Y el control de los contenidos de los canales de cable, cuya programación, a cualquier hora del día, puede ofender algunas sensibilidades? Desde ya que es correcto que el COMFER ponga freno a algunos excesos pero, ¿se dio cuenta recién en este año electoral, cuando cualquier sanción, además, puede ser entendida como una forma intimidatoria hacia algunos canales en particular? Además, nadie ignora que las multas del organismo rara vez se hacen efectivas, sino que se canjean por publicidad gratuita para el Estado, algo que no sólo favorece a los medios electrónicos en relación con los gráficos (que no pueden responder de la misma forma), sino que le brinda al gobierno un nada desdeñable espacio de propaganda electoral sin costos. Curiosa álgebra que permuta buenos traseros por apetitosos sufragios.