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Mientras tanto, las autoridades del hospital continuaban tomando personal para cubrir los puestos de los trabajadores en huelga, lo que garantizaba "el normal funcionamiento" del establecimiento sin afectar la realización de cirugías ni la atención en las áreas más sensibles de terapia intensiva, según consignaron hoy fuentes del Consejo de Administración.
Paralelamente, la Justicia laboral sigue los pasos para determinar si quedan o no en suspenso las intimaciones enviadas por las autoridades del Garrahan a los trabajadores en huelga, la noche del 11 al 12 de agosto último y se evalúa la posibilidad de descontar a los huelguistas los días de paro.
Los registros del hospital reflejan que se han "normalizado" las cirugías, que "llevan siete días de realización, sin que se suspenda o reprograme ninguna de ellas, al menos no debido al paro", según se informó.
"Desde el día de la intimación, la noche del 11 al 12 de agosto, también se están cumpliendo con las dotaciones mínimas en todas las áreas, especialmente en la más sensible que es terapia intensiva", dijeron las fuentes.
No obstante, lamentaron que haya sucedido lo mismo con las consultas que continúan muy por debajo de las que solía recibir el hospital (pasaron de 300 por día a 100), debido al paro.
Incluso, consignaron que pudo concretarse anoche el trasplante hepático a un niño, que había sido postergado aunque no debido al paro sino por motivos personales de su madre, que es la donante viva.
En este marco, los trabajadores que no adhieren al paro salieron hoy a reclamar que se levante el paro y que el Ministerio de Trabajo "homologue el acuerdo firmado por tres gremios del hospital, excepto ATE, que otorga un incremento salarial del 20 por ciento a todos sus empleados".
"Pedimos que los compañeros de ATE levanten el paro y que se siga negociando en paritarias. También que el ministerio de Trabajo homologue el acuerdo firmado por los tres gremios, aunque rechazado por ATE y que se haga efectivo el incremento salarial del 20 por ciento", dijo a la prensa Aldo Haimovich, luego de leer un texto de adhesión a esta petición, firmado por 800 empleados, en la puerta del hospital que da a la calle Pichincha.
Los empleados del Garrahan, entre médicos y no médicos, suman 2.500 personas, de los cuales 400 son afiliados a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y el resto pertenecen a UPCN, Sutecba y Asociación de Profesionales, además de los que son independientes.
Los trabajadores en huelga reclaman un salario mínimo de 1.800 pesos, acorde con el valor de la canasta familiar -según explican-, un adelanto de 600 pesos, un incremento del dos por ciento por antigüedad y una jornada laboral de seis horas.
Con el aumento del 20 por ciento, ofrecido por el gobierno, el salario más bajo, que sería el de un operario, alcanzaría los 1.200 pesos (en mano), mientras que el de un enfermero sin antigüedad sería de entre 1.600 y 1.700 pesos, según las fuentes consultadas.
El gobierno ya hizo su oferta del 20 por ciento de aumento, en el marco de una propuesta integral a todos los trabajadores estatales, y asegura que "no se dejará extorsionar" por los huelguistas y que "no habrá nuevas ofertas" para ellos.
El conflicto, que lleva casi cinco meses y suma con éste 27 días de paro, sigue estancado a nivel político.
Esta semana, los trabajadores en huelga continuaron su plan de lucha con un paro de 48 horas iniciado ayer a las 7 y que culmina mañana a la misma hora, en tanto se preparan para una nueva asamblea, el lunes próximo a las 13.30.
Según dijo el delegado gremial de ATE en el Garrahan, Gustavo Lerer, "de no haber respuestas por parte del gobierno, la asamblea podría votar un nuevo paro".
En tanto, el conflicto sigue su evolución en la Justicia, que entre hoy y el lunes se expediría sobre la medida cautelar dictada por la jueza Susana Sayago que dejó en suspenso las sanciones a los trabajadores en huelga, decididas por las autoridades del Hospital.