Una jubilada fue encontrada muerta, con sus manos y pies atados a una silla, en su casa del barrio de Vélez Sarsfield, y los investigadores creen que murió el fin de semana durante un asalto a su vivienda.
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La sospecha de los pesquisas es que Celia Morla (87), quien era viuda y vivía sola en su casa del Pasaje Beirut 4923, a metros de la calle Cervantes, pudo haber muerto de un paro cardíaco mientras era asaltada, aunque no se descarta que haya recibido golpes en el cuerpo que derivaron en su muerte.
Según la policía, el cuerpo de Morla fue hallado la tarde del domingo por sus primos, quienes al igual que todos los domingos iban a visitarla para almorzar juntos. A los primos les llamó la atención que Morla no contestara al timbre y finalmente decidieron ingresar con las llaves que ellos tenían.
Al ingresar a la vivienda, observaron que todos los ambientes de la casa estaban revueltos y que su prima se hallaba muerta, atada a una silla en su propio dormitorio. De inmediato, llamaron a la policía, por lo que efectivos de la comisaría 43a. concurrieron al lugar junto a una ambulancia del SAME, cuyos médicos constataron que Morla estaba muerta. Los peritos forenses que llegaron al lugar determinaba que la víctima presentaba golpes en el pecho, aunque se aguardaba el resultado de la autopsia para establecer las causas de la muerte.
Los investigadores confirmaron que la mujer fue víctima de un asalto en su casa, pero aún se desconocen los objetos robados. "Lo que sí pudimos establecer es que quien ingresó a robar no encontró unos 11.000 pesos que la anciana tenía guardados entre su ropa dentro de un placard", dijo un investigador, quien aclaró que Morla cobraba la jubilación mínima de 1.500 pesos.
Personal de la División Homicidios trabajaba en la investigación del hecho bajo las órdenes del fiscal de instrucción porteño Fernando Ignacio Fiszer. Los peritos determinaron que la puerta de acceso a la casa no estaba violentada, aunque hallaron un pequeño vidrio en la parte superior de la puerta que estaba abierto.
La sospecha de los investigadores apunta a que Morla pudo haberle abierto la puerta de su casa a su agresor porque lo conocía. Los vecinos relataron a los investigadores que la semana pasada, la jubilada había contratado a un nuevo jardinero que le cobraba más barato que el anterior, al que finalmente despidió.
Los pesquisas intentan ahora encontrar tanto al nuevo jardinero como al anterior para establecer si pudieron haber tenido alguna relación con el hecho. En tanto, efectivos de la comisaría 43a.realizaron un rastrillaje por la cuadra en busca de cámaras de seguridad que pudiera tener alguna casa cercana, pero no hallaron ninguna.
Una vecina de nombre Carla contó que la casa de la víctima "estaba toda revuelta" y que "la puerta de entrada estaba cerrada pero sin las llaves". Además, explicó que Morla "salía habitualmente a hacer las compras y la última vez que la vieron fue el viernes. El sábado, los familiares trataron de ubicarla y como no pudieron, el domingo vinieron y se encontraron con la mujer muerta". "Una vecina escuchó al perro que ladraba mucho y no quiso salir por miedo. La casa es baja, que tiene un paredón de fácil acceso. Ella era muy confiada, pero realmente no se sabe bien que pasó", dijo la vecina a la prensa.
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