Jorge Márquez, un campesino cubano de 62 años, tiene bien ganado el apodo de "el pararrayos": sobrevivió a seis de esas descargas eléctricas en un período de 18 años.
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El primer rayo lo afectó mientras viajaba en su tractor el 5 de junio de 1982. "Caí redondito", cuenta Márquez, "ese rayo me perforó los tímpanos y durante un tiempo no pude mover la mano derecha".
También sufrió quemaduras en la espalda, el pelo y perdió los empastes de sus muelas. El tractor sufrió problemas mecánicos.
Los otros rayos lo afectaron el 2 y el 23 de junio de 1987, el 8 de julio de 1998, en 1991 (no precisó la fecha) y el 13 junio de 2005, dentro de su propia casa, en la zona de La Julia, provincia de Las Tunas, a 650 km al este de La Habana.
Nadie le ha podido explicar porque es proclive a recibir esas descargas. "Antes de morirme quisiera que alguien me investigara eso con profundidad", señala.
Interrogado sobre si siente miedo, dijo de manera resuelta: "¡Pues claro que siento miedo! Siempre que comienza a llover me encomiendo a Dios".
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