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8 de septiembre 2026 - 17:30

La anguila europea en Valencia: el pez en riesgo crítico que la ley aún no considera en extinción

La especie atraviesa mínimos históricos en Europa y el deterioro de los cauces valencianos agrava una crisis que todavía no tiene protección nacional.

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La anguila europea necesita ríos conectados para completar su ciclo vital, pero presas, azudes, sequías y capturas complican su supervivencia.

Canal Mar Menor

La anguila europea (Anguilla anguilla) que habita en Valencia atraviesa actualmente una de las situaciones más críticas de su historia. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera “en peligro crítico de extinción”, pero esa clasificación internacional no se traduce en la máxima categoría de protección en España. En febrero de este año, la propuesta del Gobierno para incorporarla al Catálogo Español de Especies Amenazadas volvió a ser rechazada.

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La especie depende de los humedales, marjales y cursos de agua para completar buena parte de su desarrollo, pero durante los meses de mayor calor algunos cauces pierden caudal hasta quedar reducidos a tramos aislados. Para una especie migratoria que necesita desplazarse entre el agua dulce y el océano, la conectividad puede definir la vida o la muerte.

Por qué los veranos valencianos están terminando con la anguila

Los meses de verano concentran varios de los problemas que afectan a la anguila en los ecosistemas valencianos. La escasez de agua reduce los caudales de los ríos y puede dejar zonas completamente desconectadas, con menos oxígeno y temperaturas más altas. La propia hidrología de la Comunitat Valenciana está marcada por fuertes estiajes: muchos cursos de agua tienen caudales reducidos y algunos cauces llegan a quedar secos.

Para la anguila, esa situación no significa solamente tener menos espacio para vivir. El animal necesita desplazarse durante distintas etapas de su ciclo vital. Las crías llegan desde el Atlántico a las costas europeas, entran por desembocaduras y zonas húmedas y remontan los cursos de agua. Años después, cuando alcanzan la madurez, las anguilas plateadas tienen que hacer el camino inverso para abandonar los ríos y volver al océano. El deterioro de los cauces puede provocar que ejemplares queden aislados en tramos de agua que terminan secándose o que pierdan las condiciones que necesitan para sobrevivir.

El viaje bloqueado al Mar de los Sargazos: presas y azudes que impiden su reproducción

La vida de la anguila europea está ligada a una migración extraordinaria. Las larvas nacen en el Mar de los Sargazos, en el Atlántico, y las corrientes oceánicas las transportan hacia las costas europeas. Ahí se convierten en angulas y empiezan a penetrar en ríos, marjales y otros ambientes de agua continental. El recorrido se repite en sentido contrario cuando los ejemplares alcanzan la madurez. Las anguilas plateadas abandonan los sistemas fluviales y emprenden una migración de miles de kilómetros hasta el área donde se reproducen. El problema es que el camino que necesitan recorrer está cada vez más fragmentado.

También existe un problema en las zonas húmedas próximas al litoral. Las llamadas golas, canales que comunican los humedales con el mar y permiten regular la entrada y salida de agua, tienen compuertas. Cuando estas estructuras permanecen cerradas pueden interrumpir la corriente que utiliza la angula para orientarse y acceder a las masas de agua continentales.

La situación no se limita a Valencia. El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) mantiene una recomendación de capturas cero ante el estado de la población. Pero los últimos informes de seguimiento no muestran una recuperación suficiente: España y el resto de países europeos siguen sin alcanzar el objetivo de que una proporción adecuada de las anguilas adultas consiga llegar al mar.

La negativa a prohibir su pesca en la región

El conflicto ambiental también tiene un componente político. En enero, el Ministerio para la Transición Ecológica anunció que volvería a impulsar la inclusión de la anguila europea en el listado de especies protegidas con la categoría de “En peligro de extinción”. La medida habría implicado una protección mucho más estricta y, en la práctica, el fin de la pesca de anguilas y angulas. La propuesta llegó al Comité de Flora y Fauna el 17 de febrero, pero no consiguió el respaldo que necesitaba. La Comunitat Valenciana estuvo entre las autonomías que votaron en contra, junto con Galicia, Asturias, Cantabria, Murcia y Baleares. Otras comunidades se abstuvieron.

El rechazo esta atravesado por una situación particular: la anguila es considerada en peligro crítico a nivel internacional, pero todavía no figura entre las especies españolas catalogadas oficialmente como “En peligro de extinción”. El argumento de las comunidades que rechazaron la protección nacional explica que la pesca no es el único problema. Las barreras que cortan los ríos, la pérdida de hábitat, la contaminación, las especies invasoras y la alteración de los caudales también intervienen.

Pero para los científicos que reclaman una protección más estricta, mientras la población se mantiene en niveles críticos y los ejemplares reproductores siguen sin recuperarse, cada pesca significa eliminar del ciclo a un animal que todavía necesita llegar al mar de los Sargazos para reproducirse.

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