La hermana de Guillermo Ibáñez, el hijo del sindicalista a quien secuestraron y dieron muerte hace 16 años en Mar del Plata, escribió una carta en la que lamenta y llora la liberación de esos asesinos, la semana pasada. Se pregunta allí si la denegación de justicia que supone esa tolerancia al delito arrojará a las víctimas o a sus familiares en brazos de la barbarie. Las obligará, a la larga, a vengar los crímenes con las propias manos. La respuesta a esa carta de Alicia Ibáñez (ver vinculada) llegó desde Córdoba, antes de lo previsto. En Corral de Bustos, una turbamulta de vecinos, enardecida, quemó el juzgado en el que se había dispuesto la libertad de un sospechoso por la violación y muerte de una menor, recién sepultada. El azar, no más que eso, impidió que hubiera víctimas entre los funcionarios. La confianza quebrantada en el sistema de seguridad y la parálisis de las autoridades ante el crimen sin castigo prometen lo esperable: dispersión de la violencia, lapidación para quien se presume culpable, reemplazo del Estado por la comunidad electrizada. Regresión y barbarie, como dice aquella carta.
Vecinos de la localidad cordobesa de Corral de Bustos reaccionaron con violencia, apedrearon el edificio de los tribunales locales, quemaron oficinas e incendiaron el auto de un juez de Instrucción, luego de conocerse la muerte a golpes de una pequeña de tres años que, además, habría sido abusada sexualmente, hecho por el cual fueron detenidos como sospechosos la madre de la víctima, su padrastro y su hermano.
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A raíz de los incidentes, la Policía debió utilizar balas de goma para dispersar a los manifestantes y dos efectivos de la fuerza resultaron heridos en el enfrentamiento por piedrazos.
El hecho ocurrió tras el sepelio de Ireana, la niña que fue golpeada y violada, murió ayer en un hospital de Corral de Bustos, localidad ubicada a 325 kilómetros de Córdoba Capital.
La indignación de los vecinos se debió a que, según ellos, los detenidos por la muerte de la niña habían estado presos por maltratos, pero luego fueron liberados.
Los manifestantes incendiaron el automóvil del juez, luego rompieron a pedradas las ventanas de la sede de dos pisos y quemaron las oficinas. Los atacantes sacaron a la calle computadoras, máquinas de escribir y otros elementos del juzgado.
Por el hecho se encuentran detenidos la madre de la niña, Malvina Inés Sabache, de 24 años, su concubino de 23 y un hermano de éste de 21. El fiscal de Instrucción de Corral de Bustos informó que la mujer está acusada de homicidio calificado por el vínculo y los dos hombres por homicidio simple y, además, abuso sexual gravemente ultrajante.
El sábado a la madrugada, la madre de la nena, su pareja y un hermano de éste presuntamente estaban en una casa tomando alcohol. La mujer fue hacia un quiosco cercano a comprar cervezas y dejó a su hija al cuidado de los dos hombres. Cuando regresó a la casa, la mujer encontró a la pequeña desvanecida.
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