Con el arresto de un joven y de su pareja menor de edad, quienes se entregaron esta madrugada a la Policía, ya son cinco los detenidos por el crimen de los cuatro integrantes de la familia Mansilla, mientras que el principal imputado, Ángel Fernández, intentó despegarse del hecho, y su hijo, Cristian, en cambio, habría confesado su participación.
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Según se supo, Ángel Fernández aseguro que no tuvo "nada que ver en el caso" y que en todo momento permaneció en su casa sin violar la prisión domiciliaria, vigilado con una pulsera magnética.
El hombre habría asegurado -de acuerdo con la información que trascendió este mediodía- que nunca pensó en cometer semejante matanza y menos con niños en el medio.
Por su parte, Cristian Fernández habría admitido su participación en el hecho, en forma secundaria, aunque sostuvo que la primera intención era asaltar a la familia Mansilla.
En tanto, los últimos detenidos son Darío Gabriel Vera, de 20 años, y su pareja, una adolescente de 17 años llamada Miriam, según indicaron esta mañana voceros policiales.
Los dos jóvenes se presentaron esta madrugada en la comisaría segunda de Malvinas Argentinas, luego de que el padre de Vera les hubiera comunicado a los policías la intención de la pareja de ponerse a disposición de la Justicia.
Según se supo, la Policía ya realizaba tareas tendientes a dar con la pareja y se había implementado una vigilancia encubierta en la casa de los mismos, situada en la localidad de Los Polvorines.
Las sospechas apuntan a que la joven pareja fue la encargada de vigilar al matrimonio y a los dos niños asesinados, antes de que fueran ejecutados.
Sin embargo, creen que el autor principal de los homicidios está entre los detenidos con anterioridad.
En las próximas horas, se espera que los últimos detenidos aporten más elementos a la causa cuando se les tome declaración.
Por el momento, el único que aportó elementos al esclarecimiento del hecho fue Cristian Fernández, quien dio una pista importante para que la Policía encontrara, en la madrugada del sábado pasado, los cuerpos de los niños Agustín Mansilla, de 12 años, y Milagros, de 8.
Los cuerpos de los niños iban a ser entregados este mediodía por las autoridades a los familiares, que tenían previsto pasar por alto el velatorio de los mismos y directamente llevarlos al cementerio, junto a la tumba de sus padres que sí habían sido velados la semana pasada.
En tanto, la hermana de Sandra Rabago, una de las víctimas, llamada Miriam, desestimó esta mañana las versiones sobre la supuesta historia de un romance entre la misma y Ángel Fernández, uno de los imputados.
"Hay toda clase de versiones, pero nada que ver, solamente eran vecinos", aseguró la mujer. Sin embargo, Miriam reconoció que había cierta relación de amistad entre los Mansilla y los Rabago, aunque advirtió que estaba "muy lejos de ser lo que se dice".
Asimismo, indicó que la familia tiene "miedo" por la posible existencia de cómplices que no hayan sido aún detenidos. "Estamos con miedo porque pueden ser más. Vamos a estar atentos, porque ellos deben tener otros que estén afuera", expresó la mujer en declaraciones a la prensa, en las puertas de su casa.
Por último, especuló con que los chicos fueron asesinados -según las autopsias unas 12 horas después que sus papás- porque los mismos "reaccionaron cuando maltrataban a los padres", aunque consideró que, de todas maneras, los crímenes "no tienen explicación".
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