Nicolás Garnil cumplió ayer su noveno día de cautiverio en manos de una banda de secuestradores y, mientras su familia espera novedades en silencio, familiares de víctimas de la delincuencia organizaron una misa y un abrazo solidario en la parroquia de la localidad de La Horqueta, partido de San Isidro (adonde se dirigía el joven con su madre para presenciar una misa cuando fue secuestrado, el domingo 25 de julio).
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La iniciativa para brindar apoyo a los padres de Nicolás fue organizada por madres y familiares de víctimas de la delincuencia, quienes se reunieron a las 19 para realizar un abrazo solidario en la iglesia Nuestra Señora de La Merced, en Julián Navarro al 3500, a 7 cuadras del domicilio de la familia Garnil.
El párroco de la iglesia, Sergio Beliera, envió un público mensaje en el que aseguró que la familia de Nicolás «está disponible para terminar esto» y que «está esperando» un llamado de parte de los captores.
El párroco dijo desconocer si la familia pagó o no el rescate exigido por los secuestradores, aunque aclaró que de saberlo tampoco lo diría, mientras aseguró que puertas para adentro «hay una angustia muy grande».
Anoche, un sacerdote que predica en penales bonaerenses desde hace 21 años se presentó en la casa del joven de 17 años, secuestrado hace nueve días en San Isidro, y pidió que los captores abran su corazón y liberen al chico. «Ojalá escuchen la voz del Señor y no endurezcan su corazón», recomendó el cura Peter Oliver a los secuestradores al citar la Biblia, y luego bendijo a Nicolás, a través de una proclama que hizo por los medios.
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