Una familia fue víctima de un violento asalto en su casa del barrio porteño de Flores, donde dos delincuentes armados entraron a robar, los golpearon ferozmente y los mantuvieron privados de la libertad durante media hora, aunque finalmente fueron detenidos por la Policía.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El robo se produjo en una vivienda de la calle Pumacahua 729, en esta capital, y según dijo el dueño de la casa, lograron salvarse gracias a que un vecino llamó a la Policía y los efectivos rápidamente rodearon el lugar.
La llegada de la Policía hizo que los dos asaltantes que permanecían dentro de la vivienda tomaran como rehenes a los integrantes de la familia, aunque luego de una negociación que se extendió durante poco menos de media hora, finalmente se entregaron.
En tanto, un tercer delincuente que hacía de "campana" y estaba en la puerta de la casa, fue apresado apenas llegó el personal policial al lugar.
Tras las negociaciones, los otros dos, que habían permanecido dentro de la vivienda golpeando a toda la familia, se entregaron "mansamente", según dijo el propietario de la casa, Claudio Díaz, de 52 años.
Dentro de la casa, cuando se produjo el asalto, estaban la esposa de Díaz y la hija del matrimonio, una joven de 21 años, quienes también sufrieron heridas como consecuencia de los golpes recibidos.
El hombre, en declaraciones a la prensa formuladas esta mañana en la puerta de su casa, dijo que en más de una oportunidad pensó que los iban a "matar a todos", a raíz de la violencia con la que actuaron los delincuentes.
"Nos pegaron en todos lados. En un momento a mí me llevaron al baño, me metieron en la bañadera y me pegaron con todo. Pensé que me mataban. A mi esposa y a mi hija también les pegaron", relató Claudio al dar detalles del hecho.
Señaló que a raíz de los golpes, su esposa terminó con luxaciones en un brazo y en una muñeca y con un ojo "que casi no puede abrir", mientras que su hija de 21 años tenía "un oído perforado".
A su vez, él mismo también sufrió las consecuencias de los golpes, ya que presentaba cortes en la cabeza y un golpe en el pómulo derecho.
Según contó Díaz, los asaltantes -uno de ellos joven y el otro de su edad, es decir de alrededor de 50 años- estaban esperando en las inmediaciones de la casa y lograron sorprenderlo cuando llegaba a bordo de su auto, después de haber cargado nafta.
Tras ingresar a la vivienda, comenzaron a exigirles violentamente la entrega de dinero, mientras golpearon a cada uno de los integrantes de la familia.
"Nos pegaron a voluntad. Mi mujer y mi hija terminaron muy golpeadas y están muy nerviosas. A mí me pegaron culatazos, patadas y trompadas", relató Claudio al dar cuenta de cómo se desarrollaron los hechos.
Como un vecino notó movimientos extraños en la casa, llamó a la Policía y los efectivos rodearon rápidamente la casa, lo que motivó la negociación y la posterior entrega de los delincuentes, quienes no llegaron a llevarse nada.
"Como no encontraban plata dentro de casa, en el momento en que llegó la Policía (los delincuentes) ya tenían todo listo y organizado para hacer una salida por los cajeros. Ya me habían pedido la clave y estaban listos para salir. Por suerte llegó la Policía", contó el dueño de la casa.
También relató que los delincuentes que estaban adentro de la casa se comunicaban con el otro por medio de un teléfono celular, y que incluso, cuando llegó la Policía, hablaban de "un abogado".
En ese sentido, Claudio contó que después, cuando fueron a la comisaría para realizar la denuncia, el abogado que defendería a los delincuentes "ya había llegado" a la seccional.
Dejá tu comentario