Los pacientes afectados con cáncer en la próstata podrán disponer desde ahora de una droga que reduce considerablemente la progresión de esa cruel enfermedad y mejora notablemente las posibilidades de sobrevivencia y curación. Se trata de la droga «groselin» que será aplicada después de un tratamiento de radioterapia. La experiencia fue comprobada exitosamente por Radiation Therapy Oncology Group (RTOG) -unidad de investigación clínica del American College of Radiology- sobre una población de casi 1.000 pacientes.
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«El cáncer de próstata es el segundo más comúnmente diagnosticado en la población masculina de muchos países occidentales, y es el cáncer masculino más común que se registra en Estados Unidos. La incidencia de la enfermedad está en aumento», señala la Dra. Colleen Lawton, del mencionado instituto.
«Estos datos ofrecen nueva esperanza para la supervivencia a largo plazo de los enfermos de cáncer de próstata. Si añadimos terapia hormonal, podemos comenzar a pensar en mayores posibilidades de libertad respecto de esta forma de cáncer», indicó la profesional.
El estudio RTOG evaluó la efectividad de administrar goserelin a enfermos de cáncer prostático tratados con radioterapia. Los enfermos tratados -en su gran mayoría, en estado avanzado- recibieron radioterapia seguida de una dosis mensual de 3,6 mg del adyuvante goserelin, o radioterapia sola seguida de observación y administración de goserelin en la recidiva. Los resultados muestran que los pacientes tratados con el adyuvante de radioterapia registraron mejorías significativas en supervivencia, en supervivencia libre de la enfermedad, en probabilidades de metástasis y en fallas locales. El fármaco fue suministrado por primera vez en 1987 y desde allí comenzó a introducirse en estudios del tratamiento del cáncer de próstata en el hombre.
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