El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda; y el secretario nacional de Política Criminal, Juan Martín Mena, presentes en el tribunal del caso Marita Verón, coincidieron en considerar el fallo que absolvió a los 13 imputados del secuestro y desaparición de la joven como "vergonzoso".
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"Es una vergüenza. Estoy indignado", dijo Fresneda, minutos después de la lectura del veredicto que absolvió a los acusados Víctor Ángel Rivero, María Jesús Rivero, Irma Lidia Medina, sus hijos Gonzalo y José Gómez, Daniela Milhein, Alejandro González, Humberto Derobertis, Paola Gaitán, Mariana Bustos, Carlos Luna, Azucena Márquez y Domingo Andrada. "Es un fallo vergonzoso", opinó a su vez Mena, ante periodistas en el vestíbulo del Palacio de Justicia de Tucumán.
Mena también fustigó "la actitud de la justicia (local) hacia la ciudadanía y hacia Susana Trimarco en particular; fue vergonzosa". "Hubo hostigamiento desde temprano; cuatro veces postergaron la lectura del fallo; hubo excesivo control policial. Más allá de la cuestión puntual de la causa, la actitud frente a las víctimas y ante los invitados que vinieron a acompañarlas fue vergonzosa", criticó Mena.
El secretario de Política Criminal admitió que "no quisiera estar ni por un segundo en la piel de Susana Trimarco, pero lo que nos queda claro es que ella va a seguir luchando, porque nos enseñó eso".
De acuerdo con la acusación formulada por el fiscal Sale, la joven fue secuestrada por una red de trata de personas en Santiago del Estero y Thames, de la capital tucumana, el 3 de abril de 2002, cuando apenas tenía 23 años en ese momento y cuyo paradero aún se desconoce.
Si bien los acusados negaron hasta último momento cualquier vinculación con el caso, Trimarco -quien asistió a la lectura del veredicto- realizó una investigación paralela durante años con la intención de encontrar a su hija y, según sus abogados, brindó información clave a la Justicia.
Tanto el fiscal como los letrados de Trimarco sindicaron a los 13 sospechosos como integrantes de una red de trata de personas, que se dedicaba a secuestrar mujeres, "venderlas" a burdeles y obligarlas a ejercer la prostitución.
La madre de Verón, que tiene una hija de 14 años, declaró durante al menos seis días ante el tribunal durante el juicio, pero los magistrados -aparentemente- no consideró "probado" que los acusados tengan relación con el supuesto rapto y posterior desaparición de Marita.
Trimarco exigía también al tribunal que, al cabo de tomar declaración a unos 130 testigos, incluyendo a mujeres que dijeron haber sido víctimas de la trata de personas, procure que los acusados brindaran pistas certeras sobre el paradero de María de los Ángeles Verón, "Marita".
El secuestro, de acuerdo con Sale, habría sido cometido por Víctor Rivero, por orden de su hermana, María Jesús Rivero, con el fin de destinar a Marita a prostíbulos de La Rioja.
Además de los hermanos, en el banquillo de los acusados se encontraban Irma Lidia Medina y sus hijos, Gonzalo y "Chenga" Gómez, acusados de regentear los prostíbulos.
También Daniela Milhein, imputada de haber mantenido cautiva a la joven en su casa del barrio tucumano de Yerba Buena antes de que fuera trasladada a La Rioja, además de Paola Gaitán, Mariana Bustos, Carlos Luna, Azucena Márquez, Domingo Andrada y Humberto Derobertis, considerados por el fiscal como partícipes secundarios.
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