29 de abril 2005 - 00:00

Pierde Benito ante Benedicto

Es inevitable que quienes se ocupan de los intríngulis idiomáticos se sigan planteando el dilema de si llamar Benito, Benedicto o Benedictus al nuevo Papa. Este diario adelantó la cuestión a las pocas horas de la elección de Joseph Ratzinger y describió cómo el Benedicto es una forma tradicional de llamar al latino Benedictus en español y que ha convivido durante siglos con el vulgarismo de Benito. El « ombudsman» del lector del diario español «El País», Santiago Serrano, trató la cuestión en estos términos. De paso, como defensor de los lectores, aporta información a propósito de reconocer errores publicados por ese diario en la cobertura del nuevo Papado.

Enric Cuñat remitió el miércoles desde Valencia el siguiente mensaje: «No sé qué dice el libro de estilo de 'El País' respecto de los nombres de los papas, pero creo que, o se mantiene el nombre original en latín, en este caso Benedictus XVI, o se traduce al castellano como Benito, aunque haya una tradición de Benedictos. El cardenal Montini fue llamado al principio de su pontificado Paulo VI y sólo muy tarde fue normal referirse a él como Pablo VI».

El libro de estilo no prevé nada sobre el nombre de los papas y, como el diario se publica en castellano, es lógico que se escriban en ese idioma, dado que ya hace muchos años que los nombres de los papas se traducen a las lenguas locales. Sobre la conveniencia de utilizar Benedicto o Benito he recurrido a dos expertos para que expongan sus argumentos.

Félix María Arocena, profesor de Teología Litúrgica de la Universidad de Navarra, explica que en el misal latino figura en el día 11 de julio Sanctus Benedictus de Nursia, que en el misal español aparece traducido como San Benito de Nursia. En el castellano popular, el Benedictus latino ha evolucionado hasta Benito. Sin embargo, en el ambiente curial se utilizó Benedicto cuando el decimoquinto Papa con ese nombre fue elegido en 1914. «Se tratade dos momentos distintos de la evolución del idioma», precisa el sacerdote, que agrega: «Sería muy extraño llamar Benito al nuevo Papa, porque la tradición eclesial no lo consentiría».

Jesús de las Heras, director de la revista «Ecclesia», de la Conferencia Episcopal Española, está de acuerdo con esa explicación y recuerda que abundan los nombres que tienen más de una traducción al castellano. Por ejemplo, Yago, Santiago, Jaime y Jacobo son el mismo santo. Señala igualmente que, aunque entre la población hay muchos más Benitos, también hay quien se llama Benedicto y, sobre todo, Benedicta.

El uso de una denominación culta no se da en francés (el Papa es Benoît XVI), en portugués (Bento) o en catalán (Benet). En Italia es Benedetto XVI, pero allí la denominación popular del santo de Nursia es esa, Benedetto.

El padre Félix María recuerda que entre los tres patrones y tres patronas de Europa-figuran san Benito, el fundador de la regla benedictina en el siglo VI, y santa Teresa Benedicta de la Cruz, la carmelita de origen judío asesinada en Auschwitz en 1942. El nombre del nuevo Papa, por tanto, tiene doble resonancia europeísta.

Sobre el patrón de Europa, el lector Antonio Peregrín remitió el jueves un mensaje en el que daba cuenta de un error cometido el día anterior en la página 2 del diario. Se decía que el Papa san Benedicto II fue canonizado por Pablo VI y proclamado patrón de Europa. «Ambas afirmaciones son erróneas», escribe acertadamente. «A quien proclamó patrón fue a san Benito de Nursia, que ya era santo y no fue Papa.»

El mismo miércoles hubo otro error, éste en la primera página. En un simpático mensaje titulado «No se llama chistera a una boina», Ana Méndez señala que no es exacto que tras el habemus papam asomara al balcón «bajo la mitra papal un rostro familiar», porque Joseph Ratzinger no iba tocado con una mitra («toca alta y apuntada», según el diccionario), sino con el solideo («casquete de seda u otra tela ligera»), como se apreciaba en las fotos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar